8 de octubre 2004 - 00:00

¿Demasiados cinco estrellas?

Inauguraciones, obras que avanzan, otras que se detienen para volver a avanzar, otras que se mueven más lentamente. Este es el panorama de la hotelería de lujo en Buenos Aires hoy, que hace recordar a lo sucedido en la década del noventa. La diferencia fundamental, sin embargo, es que en esa época llegaban al país numerosos empresarios y ejecutivos buscando hacer negocios -gran parte de ellos para participar en el proceso de privatizaciones; otros como enviados de fondos de inversión para adquirir empresas locales, etc.-; en sentido inverso, en la actualidad no son muchos los viajeros de negocios que desembarcan en Ezeiza, y quienes lo hacen provienen de países de la región (ya no de Europa o Estados Unidos), y por lo tanto son menos proclives a parar en hoteles de cinco estrellas.

Por esto llama la atención la «avalancha» de hospedajes de esa categoría que están en proceso de construcción o de próxima apertura. Parecería que su apuesta es a muy largo plazo o, en su defecto, que no tendría para sus dueños mucha importancia que sus inversiones resulten redituables. Veamos algunos casos:

• Pocos hinchas de Boca Juniors recuerdan ya la promesa hecha por el entonces presidente Alberto J. Armando: inaugurar el nuevo estadio ubicado en la ciudad deportiva el 25 de mayo de 1975. Eso nunca sucedió, y hoy las tierras de la ex «Ciudad Deportiva» se convirtieron en un futuro barrio cerrado (IRSA). A pocas cuadras del nunca concretado proyecto boquense, se yergue otro cartel: «Apertura 2004». Se trata del hotel y edificio de departamentos «El Porteño», cuyo ritmo de construcción indudablemente no hará posible cumplir con su promesa de inaugurar en octubre de este año.

• A pocas cuadras de allí (y también en la ribera este de Puerto Madero), la empresa de la familia Yargorowsky está por abrir un hotel cinco estrellas de una marca francesa. En el mercado hotelero ya se preguntan si «no será mucho» para el barrio; si a estos dos establecimientos se suma el Hilton -que corre con ventaja por su marca internacional y el hecho de ya estar en la zona desde hace varios años-, es indudable que la oferta en ese sector de la Ciudad -que todavía carece de ofertas culturales, de entretenimiento y de servicios- suena excesiva.

• Lo mismo podría decirse del Hyatt que se está levantando sobre la Avenida Alvear, entre protestas de los vecinos, demoliciones de áreas ya construidas por violaciones al código urbano y dificultades varias. Deberá pelear en el segmento más alto contra el que las publicaciones internacionales especializadas constantemente califican como «el mejor hotel de la Argentina»: el Alvear Palace. El problema que enfrentará es que Hyatt -al menos para los ejecutivos estadounidenses- no es una marca «top», comparable (por caso) a St. Regis o a los afiliados a The Leading Hotels of the World (red de reservas a la que está afiliada el Alvear).

• En carpeta

A estos proyectos en marcha deben sumárseles otros que un par de grupos empresarios tienen en carpeta para el área metropolitana (no necesariamente para el macrocentro). Lo que parece tener más sentido, sin embargo, parecen ser los numerosos hoteles de tres y cuatro estrellas que están avanzando, claramente más adecuados al tipo de turista y de viajero de negocios que está llegando hoy a la Argentina.

Un conocido experto en hotelería dijo que
«siempre que hay flores vienen las abejas. Buenos Aires -por precio- hoy es un rosedal, y por eso nos invaden las abejas. ¿Es el tipo de turismo que usa un cinco estrellas? Pocos...». Por eso, y salvo los «nombres» más establecidos en el mercado, están funcionando mucho mejor los tres y cuatro estrellas que los de máxima categoría.

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