29 de agosto 2005 - 00:00

Desaparece un ícono: el calzado italiano

Diseño y calidad, dos características de la refinada industria del calzado en Italia, hoy amenazada por una severa crisis financiera.
Diseño y calidad, dos características de la refinada industria del calzado en Italia, hoy amenazada por una severa crisis financiera.
Roma (AFP) - Los zapatos «made in Italy», una de las industrias más conocidas en el mundo por su refinado diseño, a la vez moderno y cómodo, sueño de generaciones enteras, está por desaparecer arrasada por la brutal competencia china.

Uno de los sectores estratégicos de Italia, que da trabajo a unas 150.000 personas, fruto de una larga tradición que combina capacidad artesanal para curtir el cuero y creatividad, corre el riesgo de morir aplastada tras la apertura este año al mercado chino.

Al igual que Francia, en Italia reconocidas firmas del calzado, entre ellas la clásica Pollini, han tenido que cerrar sus fábricas, transformarlas o simplemente trasladarlas a otros países, como hicieron Geox, Lumberjack y Stonefly.


Unas 8.000 personas han perdido el empleo en los primeros seis meses de 2005 y se calcula que entre 30.000 y 40.000 quedarán desocupadas a finales de año.

A escala europea, cerca de 500.000 trabajadores corren el riesgo de perder el empleo.

La desigualdad en la capacidad de producción es tal, que según cálculos de prensa, China cubre en seis días la producción anual de calzado de toda Europa.

La crisis del sector en Italia quedó plasmada tras la divulgación de los datos oficiales a comienzos de agosto: la industria del calzado registró una baja de producción del 14%. Para todos, la culpa la tiene China.

Es evidente que la entrada del gigante asiático en ese sector clave resulta el símbolo tangible de los cambios que está sufriendo la sociedad a causa de la globalización.

A partir del 1 de enero de 2005 fueron eliminadas las barreras que imponían cuotas de importación a los países de la Unión Europea para los zapatos fabricados en el exterior.
«Las importaciones de zapatos de cuero de China aumentaron el 700% en seis meses. Obviamente, la producción italiana bajó», comentó recientemente el economista Marco Fortis en la revista « Panorama».

«Los chinos nos hacen una competencia desleal»,
denunció por su parte el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Calzado Italiano, Rossano Soldini, representante de más de mil empresas, quien abrió un recurso legal contra China por dumping, acusándola de vender a un precio inferior al real.

• Sello de calidad

Los industriales italianos, orgullosos de su tradición, esperan imponer también un sello obligatorio de calidad para proteger al sector, como ocurre con otros productos, entre ellos el queso parmesano, el aceite de oliva y algunos vinos.

Todo parece indicar que los únicos que se salvan de la crisis son los zapatos de lujo, realizados para una clientela exclusiva, dispuesta a gastar desde 400 euros (casi 500 dólares) hasta el millón de dólares, como en los realizados con 464 diamantes para la actriz mexicana Elena Harring.

«Nosotros no registramos crisis. Este ha sido un año muy bueno. Es que somos los únicos en Roma que fabricamos zapatos a medida, hechos en forma artesanal
, para un cliente exigente, particular, que quiere algo único», contó la propietaria de la elegante tienda Dal Co, Silvia Petrucci, donde célebres personalidades, entre ellas la reina de Jordania, suelen mandarse a hacer preciosos calzados.

No obstante, los problemas en el sector de la zapatería de lujo no faltan. En Francia, fabricantes como
Charles Jourdan y Stephane Kelian han declarado prácticamente la quiebra, mientras en Italia firmas de renombre, como Tod's, de Diego de la Valle, propietario de cuatro mil empresas con 35.000 empleados, se han salvado gracias a una fuerte ofensiva comercial justamente en países como China e India.

La pelea contra el gigante asiático divide a los industriales europeos, que reaccionan en forma diferente ante el nuevo desafío de la globalización.

«Abandonamos los zapatos para fabricar paneles solares»,
comentó el dueño de la firma Ginev, en Pavía (norte), convencido de que el futuro para Europa está en desarrollar la alta tecnología.

Otros, como
Prada o Fratelli Rossetti, se ubican en el sector de lujo, por lo que resisten, mientras el fabricante del otrora famoso zapato italiano para el mercado medio y bajo intenta varias fórmulas para escapar de los tentáculos chinos.

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