17 de febrero 2005 - 00:00

Descarta la UIA inminente acuerdo con sindicalistas

«No hubo ninguna reunión con los dirigentes de la CGT; es todo un invento de ellos.» Varios de los dirigentes de la Unión Industrial Argentina que supuestamente habían participado del encuentro secreto con los popes sindicales les aseguraron a sus pares en la conducción de la central fabril que no se había producido. Las razones por las que alguien miente sólo están «in pectore» de quienes ocultan la verdad.

La afirmación (negación, en realidad) se produjo la misma noche del martes, cuando todos los miembros del Comité Ejecutivo de la UIA que asumirán en abril se juntaron a comer en un salón privado del Sheraton Buenos Aires. Estaban presentes, entre otros, Héctor Méndez, Héctor Massuh, Luis Betnaza, Juan Carlos Sacco, Federico Nicholson y José Ignacio de Mendiguren.

Según varios de los participantes en el cónclave, «95% del tiempo fue destinado a conversar sobre el plan de acción de la nueva gestión; y apenas un rato, para conversar sobre la cuestión salarial». Los informantes coincidieron en que «recién a fines de febrero o a principios de marzo está pautado que volvamos a la mesa con la CGT, tal como habíamos acordado en el asado que comimos en la calle Azopardo en diciembre pasado».

• Cinco temas

En ese ágape gastronómico, sindicalistas e industriales habían convenido discutir no sólo la recomposición salarial, sino también otros cinco temas: actualización «hacia atrás» de los ingresos sobre la base de la inflación pasada, mejoras « hacia adelante» sobre la base de mayor productividad, combate al trabajo informal (en «negro»), reforma del régimen de accidentes de trabajo y reemplazo de la doble indemnización por un régimen progresivo. La actualización por inflación, se aclaró, alcanzará a todos los trabajadores industriales que no las hubieran recibido hasta la fecha del incremento, descartando que sólo vaya a aplicarse a los básicos o los mínimos.

Esta intención -sobre todo, en lo que tiene que ver con los aumentos salariales- ya ha chocado con la explícita negativa de los hombres de la CGT a «atarlos» a una mayor productividad (hay numerosas declaraciones de Hugo Moyano, José Luis Lingieri y Juan Manuel Palacios al respecto).

• Medición

«En la UIA estamos trabajando en un instrumento que sea fácil de entender y de aplicar para medir la mayor productividad; no se trata de una chicana, sino de algo bien concreto», adelantó una fuente de la entidad. «Es que, si no se produce más y se otorgan aumentos sin esa contraparte, estaremos muy pronto en graves problemas inflacionarios».

De hecho, esta posibilidad espanta tanto a los empresarios como al gobierno y también a los sindicalistas « oficiales», que quedaron más que preocupados por el avance de huelgas «salvajes» motorizadas por sectores de izquierda que no les responden (el ejemplo más claro es el del reciente paro de Metrovías). «Venimos hablando del tema desde noviembre del año pasado, porque nos quita el sueño a todos.»

• Zona peligrosa

El informante asegura que «el plan económico se sostiene con una tasa baja de inflación, que, a su vez, permita bajas tasas de interés; de lo contrario, entramos en una zona muy peligrosa. Y como la plata no se inventa, sólo pueden darse aumentos si la economía crece».

Las fuentes consultadas negaron también de plano que en el futuro acuerdo con la CGT vayan a incluirse párrafos que tengan relación con temas macroeconómicos, por caso, de apoyo al gobierno en su intención de mantener alto el tipo de cambio. «Sólo hablaremos de política social», dijo.

Finalmente, en la reunión del
Sheraton se reiteró el consenso respecto de circunscribir la discusión al área industrial. Esto, que puede parecer una obviedad, no lo es tanto a la luz de que los principales conflictos de los últimos meses han tenido como protagonistas a trabajadores y activistas del sector servicios, y habría alguna intención de la CGT de meter a todos en la misma bolsa. «No creo que sea así, pero no va a suceder de ninguna manera: ¿qué tengo que ver yo con una huelga de telefónicos o de ferroviarios?», se encrespó otro dirigente fabril.

Por eso, nuevamente se escucha en fuentes cercanas al gobierno la intención de convocar al
Grupo de los Siete que conforman la UIA, Sociedad Rural, CRA, la Construcción, la Cámara de Comercio, los bancos de ADEBA y la Bolsa de Comercio, a fin de globalizar la discusión salarial. Como se ve, falta todavía un largo camino para que haya un acuerdo patronal-sindical.

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