En lo que va del año, el dólar ha caído un 7,75 por ciento frente a la moneda brasileña, y esta semana llegó a los 2,66 reales, su menor valor desde junio de 2002.
"El dólar está cayendo en el mundo. No vamos a ser ingenuos al punto de acreditar que Brasil va a cambiar la cotización mundial del dólar", afirmó el ministro.
Según Palocci, "hay dos aspectos en la caída del dólar: una es la mejora de las condiciones de la economía de Brasil, que valoriza su moneda. El segundo aspecto es externo: el dólar está cayendo en el mundo".
Palocci descartó también el pesimismo expresado por su colega de Desarrollo y Comercio Exterior, Luiz Furlan, que advirtió que un dólar a menos de tres reales reducirá en un 10 por ciento el crecimiento de las exportaciones en 2005.
"El ministro Furlan fue muy rudo en la evaluación de sí mismo. Ha conseguido resultados muy buenos, y va a seguir consiguiéndolos el año que viene. Las exportaciones van a seguir creciendo", dijo Palocci.
"Lo que sucede es que Brasil está creciendo, el consumo interno es mayor, y entonces las importaciones van a aumentar", explicó.
Al defender la política macroeconómica del gobierno, con control fiscal y de la inflación, Palocci criticó a los sectores de izquierda que reclaman mayores inversiones en el área social como la gran prioridad.
"Ellos no entendieron aún que la mayor víctima de la magia que proponen es el área social. El desequilibrio fiscal genera pérdidas sociales. El esfuerzo fiscal libera recursos", dijo.
El ministro negó que haya perdido la "utopía" que tenía cuando militaba en las corrientes trotskistas del Partido de los Trabajadores (PT) del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que le enseñaron, afirmó, "el valor de una buena pelea política".
"La utopía es crecer diez años y distribuyendo renta. Si hay una característica de la política económica brasileña que falló es adoptar una determinada postura mágica", dijo. "Brasil necesita crecer más, y por más tiempo. Necesita seguir haciendo cambios necesarios, medidas macroeconómicas (...) Pero no sirve pensar que el gobierno va a hacer el crecimiento. Necesita trabajar para que el sector privado invierta", afirmó.
Según Palocci, "las cuestiones centrales del crecimiento son equilibrio, educación, solidez de contratos, justicia eficiente, instituciones calificadas, agencias reguladoras, reglas claras, comercio exterior fuerte".
"La diferencia es que ahora hacemos un ajuste clásico, sin invenciones. Vamos a pagar nuestras cuentas, equilibrar nuestro presupuesto, combatir la inflación y empujar a Brasil a crecer", agregó el ministro.
El ministro subrayó que luego de un severo ajuste en 2003, el actual escenario económico positivo es inédito en el Brasil.
"Hay una combinación de cosas que no tuvimos en los últimos 30 o 40 años: el aspecto fiscal va bien, la deuda está cayendo, la inflación está bajo control y las cuentas externas muy fuertes".
Antes "o lo fiscal estaba mal, o la inflación estaba alta, o las cuentas externas estaban muy mal", recordó.
Palocci admitió que hubo una "evolución" entre las "tesis originales" del PT hacia las "tesis de la gobernabilidad", pero negó que eso signifique que el partido haya "cambiado de lado".
"El PT no cambió de lado, el gobierno no cambió de lado. Sólo tenemos conciencia de que los cambios necesitan ser hechos con serenidad, y que los riesgos de un proceso de cambios más abruptos son muy grandes", afirmó.
Finalmente, el ministro de Hacienda sostuvo que el gobierno aún no decidió si renovará el actual acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), firmado en noviembre de 2003 por 14.000 millones de dólares y que vence en marzo.
"Cuando hicimos el acuerdo preveíamos un determinado comportamiento económico que, no sólo se produjo, sino que fue mejor. Brasil ya puede convivir sin la necesidad de un acuerdo, pero tenemos tres meses más para pensar", dijo.
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