28 de noviembre 2001 - 00:00

Descuento con tarjetas de débito será de 4,12%

El descuento que recibirán quienes paguen sus compras con tarjetas de débito será de 4,12% en el caso de consumos en general y de 2,13% cuando se trate de combustibles. En cambio, quedarán excluidos del beneficio el pago de servicios públicos (luz, gas, teléfono, etc.) y las compras en el exterior.

Estas son algunas de las modificaciones que están introduciéndose en el decreto que creaba dicho descuento con el fin de estimular la utilización de las tarjetas «de cajero automático» como medio de pago y así poder controlar un poco mejor la evasión impositiva en el comercio minorista.

Cabe recordar que en un principio se habló de descuentos de 5% para asalariados y jubilados, y de 3% para el resto de la población, sin discriminar de qué tipo de consumo se trataba. Sin embargo, la imposibilidad de diferenciar a unos de otros (ver recuadro aparte) hizo abandonar esta idea.

«Había demasiados inconvenientes para instrumentar esa diferenciación. ¿Qué pasaría, por ejemplo, con una persona que tenga dos o tres cajas de ahorro en un mismo banco, una de las cuales es para depositarle el salario y otra no? También se pensó en pedir algún tipo de identificación al comprador que acreditara su condición de asalariado o pensionado, pero después la AFIP tiene que creerle al comerciante que controló la veracidad de esa declaración, o que lo que declara el propio comerciante es veraz...»
, dijo a este diario un alto ejecutivo del mercado bancario.

Según fuentes de las administradoras de medios de pago, «la estructura impositiva que se aplica a los combustibles hacía que la devolución resultara mayor que lo que se recauda».

Considerando que las naftas tienen un monto fijo de impuesto de $ 0,48 (IVA aparte), el argumento resulta al menos difícil de entender.

Asimismo, la reducción de 5% a 4,13% no es tal: la primera alícuota era sobre el precio antes de IVA, el segundo después del impuesto. O sea, 5% sobre $ 10 resulta igual a 4,13% sobre $ 12.

Parecería un hecho, además, que a los consumidores se les acreditará el total de descuentos una vez por mes, en su caja de ahorro. Esto buscaría un doble efecto: que el monto acumulado resulte significativo y por lo tanto resulte atractivo pagar con tarjeta de débito, y reducir costos administrativos que implicaría la acreditación por operación realizada. Se habría abandonado ya, también, la idea de que el crédito en cuenta fuera
trimestral.

De todos modos, para que se ponga en marcha este sistema habrá que esperar a la sanción del decreto modificatorio y de la
resolución reglamentaria que emitirá la DGI, en la que explicitarán los mecanismos operativos del mismo.

Facturación

En la Argentina hay unos 140.000 comercios minoristas, de los cuales alrededor de 70.000 cuentan con las máquinas para «punto de venta» ( POS, por sus iniciales en inglés). «Pero esos 70.000 comercios facturan cerca de 90% de las ventas minoristas del país», dice la fuente. «Para el resto está previsto un mecanismo para que puedan comprar la máquina, y luego imputar ese importe a Ganancias». También estaría en estudio dar facilidades a los comercios chicos para afrontar el arancel mensual que debe pagarse para estar «on line» con el sistema a través de esas máquinas, condición fundamental para poder vender con la tarjeta de débito.

«Las Visa Electrón o las Maestro no tienen relieve, como las tarjetas de crédito, por lo que no se pueden hacer cupones. Además, la idea es que el débito sea inmediato. Pero habrá que trabajar mucho con la gente, porque en la Argentina no hay cultura de pagar con cheque (que sería el antecesor natural del débito); acá, muchos consumidores van al cajero automático del shopping, sacan plata y pagan sus compras con esa plata. Muchos no saben que pueden ahorrarse ese paso»
, suspira el ejecutivo.

Queda por verse, sin embargo, si el beneficio a los consumidores se traduce finalmente en una reducción de la evasión. Cabe apuntar que toda operación con tarjeta (débito o crédito) es comunicada por las administradoras a la AFIP, porque son
agentes de retención impositiva; para efectivizar el control, el organismo recaudador debería entonces cruzar la información de las tarjetas con las declaraciones de IVA de cada comercio.

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