Montevideo - El gobierno uruguayo resolvió acelerar a partir de hoy el ritmo devaluatorio del peso frente al dólar, duplicando la pauta cambiaria y el ancho de la banda de flotación.
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Después de una reunión del presidente, Jorge Batlle, con el ministro de Economía, Alberto Bensión, se anunció oficialmente que desde la presente jornada la nueva pauta devaluatoria se ubicará en 2,4% mensual y que el ancho de la banda de flotación pasa a 12%, anticipando lo que será la devaluación del peso argentino.
Bensión dijo a Ambito Financiero que existe «confianza» de que la aceleración de la devaluación «no tendrá un impacto de importancia en la inflación» y confió en que la medida impulsará «una mayor actividad», en especial en el sector exportador.
La decisión de apurar la devaluación del peso frente al dólar, adelantada por este diario la semana anterior, fue tomada en la noche del viernes, después de una reunión de tres horas en la residencia presidencial de Suárez y Reyes, de la que participaron, además de Batlle y Bensión, el director de Planeamiento, Ariel Davrieux; el presidente del Banco Central, César Rodríguez Batlle, y el senador oficialista Alejandro Atchugarry. Según explicó Bensión, en el primer semestre de 2002 «la banda cambiaria será de 12% y el ritmo de devaluación será de 2,4% mensual», aunque al final del período, «dependiendo de cómo estén la Argentina y la región, confiamos en poder bajarlo». Aclaró, sin embargo, que «no queremos tomar un compromiso bien definido en este momento».
A nivel del equipo económico, la idea es devaluar menos en el tipo de cambio en el techo de la banda a partir de julio, de manera de reducir en forma paulatina el margen de flotación de la divisa. Hasta el viernes Uruguay mantenía una pauta devaluatoria de 1,2% mensual, con un ancho de banda de 6%, que comenzó a aplicarse a fines de junio del año anterior, después que el ex ministro de Economía argentino Domingo Cavallo anunció un desdoblamiento en el tipo de cambio, con una mejora de 8% para los exportadores.
•Objetivo final
Bensión dijo el viernes que los cambios anunciados mantienen el sistema cambiario uruguayo «en sus rasgos más definidos» y que habrá de operar en «una forma de adaptación progresiva y gradual», con lo cual «esperamos, confiamos y estamos seguros de que vamos a defender y mejorar la competitividad de nuestra producción, tanto la de exportación como la que se orienta al mercado interno», destinadas a «restablecer condiciones favorables para el crecimiento de la producción y, obviamente, del empleo».
El objetivo final que se persigue a través de mejorar la competitividad es «asegurar el empleo, que es sin dudas la primera de nuestras preocupaciones» y, por ello, Bensión entiende que, apenas la economía supere «las dificultades que hemos sufrido en los últimos tiempos, también van a mejorar los niveles de ingreso. Esto será en los próximos meses», dijo.
La semana anterior el Banco Central se vio obligado a vender u$s 113 millones ante la demanda del mercado cambiario, en una operativa muy expectante de lo que sucedía con la convertibilidad en la Argentina y que mostró al dólar pegado a la banda de flotación, cerrando a 14,89 y 14,90 pesos en operaciones interbancarias y 14,20 y 15,20 pesos en las pizarras de los cambios. El viernes la autoridad monetaria vendió u$s 49 millones y, al cierre de las operaciones en los bancos y durante el fin de semana, la divisa en los cambios se ofrecía a la venta a 17,50 pesos por unidad.
El presidente del Banco Central, César Rodríguez Batlle, reiteró también el viernes el compromiso de abastecer al mercado cuando la divisa toque el techo de la banda de flotación, a partir de hoy 6% arriba del cierre de la semana pasada, ubicándose en $ 15,80 para la venta en el interbancario.
Uruguay dispone actualmente de reservas internacionales por u$s 2.900 millones, para cubrir una base monetaria equivalente a u$s 600 millones. En tal sentido, Rodríguez Batlle afirmó que «Uruguay tiene un volumen de reservas suficiente, y no se trata estrictamente de salir a comprar o vender, sino que el instrumento de la pauta del tipo de cambio debe cumplir con los dos objetivos básicos». Esto es «por una parte debe ser un instrumento que ayude al plan de estabilización, porque la estabilidad es un elemento clave en el mediano y largo plazo. Y en el corto plazo, ser un instrumento para el ajuste de precios relativos y la mejora de la competitividad. Esos son los parámetros fundamentales».
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