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26 de febrero 2007 - 00:00

Después de 57 años, Macri se va de la construcción

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Francisco Macri
Después de 57 años, Francisco Macri deja la construcción y los desarrollos inmobiliarios. En los próximos días, el empresario, próximo a cumplir 77 años (en abril), hará pública esta decisión estratégica, que lo alejará por el resto de sus días de la que fuera su actividad principal, con la que se inició y con la que hizo buena parte de su fortuna.

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Poco después, más exactamente el 2 de marzo, viajará a Pekín, donde se radicará al menos dos meses para avanzar en su alianza con China; desde esa ciudad también intentará -a pesar de la diferencia horaria- manejar los asuntos de su holding.

Estas decisiones de Franco Macri fueron confirmadas a Ambito Financiero por una alta fuente del grupo, que se negó a revelar la identidad del grupo (o grupos) que adquirirá las sociedades IECSA y Creaurban, respectivamente la constructora y la desarrolladora del grupo SOCMA ( Sociedad Macri).

  • Acento

  • Sí reveló, en cambio, que la movida es parte de una profunda reestructuración que está encarando Macri dentro de sus empresas, con el solo fin de poner el acento de sus actividades en su alianza con China, que abarca áreas como la fabricación de automotores, el desarrollo de tierras semiáridas en el noroeste del país y la explotación del tren Belgrano Cargas.

    Cuando se cierre esta venta, será entonces la segunda gran empresa de la que se desprenderá Macri en pocos meses: a fines de 2006 le vendió su 80% en Pago Fácil a Western Union, que hasta entonces era su socio minoritario.

    En esta etapa, dicen en sus cercanías, el acento de las inversiones de Macri estará puesto en la fabricación de autos Cherry en el Uruguay, un joint venture con socios chinos, y en el mantenimiento operativo del ferrocarril que une Buenos Aires con el Pacífico. Las razones de esta decisión estratégica podrían ser tres:

  • La necesidad de contar con fondos frescos para encarar las inversiones necesarias para el desarrollo de los negocios con sus múltiples socios chinos.

  • El boom de la construcción y los desarrollos inmobiliarios hace que -casi con certeza- jamás se repitan los valores a los que podría vender sus dos empresas de ese sector.

  • La decisión de sus tres hijos varones (Mauricio, Mariano y Gianfranco) de no involucrarse en los negocios familiaresy encarar sus propios proyectos personales.

    En el mercado viene circulando la versión de que la empresa Austral Construcciones, cuyo accionista principal es Lázaro Báez, podría ser uno de los interesados en quedarse con IECSA y Creaurban. La versión incluye otros nombres, de desarrolladores extranjeros y también locales, pero el del constructor patagónico parecería ser el más firme.

  • Sorpresa

    De todos modos, la decisión sorprende por más de una causa: hace poco más de un año Macri había decidido que IECSA se convirtiera en el holding operativo que concentraba bajo su sello todas las actividades del grupo, quedando SOCMA como el vehículo para las inversiones de la familia.

    La reestructuración también comprenderá entonces la necesidad de crear una nueva empresa holding.

    Según su Web site, IECSA se especializa en grandes proyectos de obras privadas y públicas, viales, ductos, puentes, líneas de transmisión eléctrica, obras de arquitectura, energía, petróleo y gas, petroquímica, industrial y saneamiento.

    Por su parte, Creaurban está vendiendo dos torres en Puerto Madero (Mulieris y Torres del Yacht) en sociedad con grupos como Fernández Prieto o un fondo canadiense que se quedó con la mitad de las unidades puestas en venta en la primera. También está desarrollando el megabarrio privadopara clase media y mediabaja Miraflores, en Monte Grande.

    La «conexión China» de Macri dio un paso adelante el mes pasado, cuando se firmaron los últimos contratos con Cherry Automobile Co., la automotriz de ese país con la que desarrollarán los vehículos Tiggo (una 4x4 con tecnología de Lotus) y el «QQ», un vehículo económico de 800 cc cuyo nombre local seguramente deberá ser modificado.

    Ambos modelos se harán en Montevideo, en una antigua planta de ensamblado que conserva Macri desde sus días de Sevel, cuando era licenciatario para el Río de la Plata de las marcas de Fiat y de Peugeot. En buena medida, los vehículos (unos 25.000 por año) se harán con autopartes argentinas; según fuentes del grupo, cuando la planta de Uruguay quede chica, Macri podría reabrir su planta de Berazategui, en la que hasta la década del 90 se fabricó el Fiat Uno. De hecho, a partir de hoy, la torre SOCMA en Catalinas se poblará de rostros de ojos almendrados: una veintena de ingenieros chinos comenzará a trabajar allí para armar la cadena de autopartistas, entre otras tareas.

    Desde lo político -se dice en sus cercanías-, Macri está decidido a tratar de convencer a sus colegas de América latina de la necesidad de aliarse a China en lugar de enfrentar lo inevitable: su creciente influencia en la región. Como se recordará, en los 90 había creado el grupo Columbus para intentar aglutinar al empresariado latinoamericano alrededor de ideas muy diferentes, experiencia que no cuajó. «Ahora, con la integración de América latina, Franco ve más posibilidades de avanzar en ese proyecto», dice la fuente.
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