Willem H. Buiter, un economista anglonorteamericano y colega de Joseph Stiglitz, consideró que el acuerdo entre el Gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI) es "disfuncional" ya que "no habrá una reestructuración inicial de la deuda pública del país" y vaticinó que no va a funcionar.
En un artículo publicado en el sitio web de opinión Project Syndicate, bajo el título de "An Argentinian Haircut for the IMF" (Un corte de pelo argentino para el FMI), el profesor adjunto de asuntos públicos e internacionales en la Universidad de Columbia criticó al organismo internacional por haber aprobado en 2018 "un préstamo sin precedentes a Argentina", el número 21 en toda la historia del país. "En lugar de agravar el error con otro programa similar -préstamo n°22-, debe aceptar la realidad y la responsabilidad", aseguró.
"La carga de la deuda de Argentina es insostenible. En lugar de permitir que proceda este acuerdo se debería exigir a Argentina que implemente una reestructuración radical de la deuda pública que reduzca la deuda bruta del gobierno general de más del 100% del PIB a no más del 60%. Y el FMI debería estar sujeto al mismo recorte que los demás acreedores", explicó Buiter.
El autor indicó que el FMI "debería pagar el precio de sus notorias fallas" y comparó el caso argentino con el préstamo de $30 mil millones del organismo al gobierno griego en 2010. "Afortunadamente, los errores de esa magnitud son poco comunes", sostuvo.
En este sentido, explicó que la falla del FMI fue haber aprobado el préstamo al gobierno de Mauricio Macri sin que se cumplieran con los cuatro "criterios de acceso excepcional' (EAC): "grandes necesidades de balanza de pagos, deuda pública sostenible, perspectivas de recuperar el acceso a los mercados de capital privado y la capacidad y el compromiso institucional y político para implementar un programa respaldado por el FMI". "Debería haber quedado claro que Argentina sólo cumplió con una de las EAC (grandes necesidades de balanza de pagos) en 2018. Pero el Directorio Ejecutivo del FMI lo aprobó de todos modos", insistió.
Buiter evaluó que el nuevo préstamo también debería cumplir con los cuatro criterios del EAC, aunque de entrada el país solo se ajuste nuevamente con el primero, al experimentar grandes presiones en su balanza de pagos. El economista compara el contexto del acuerdo firmado por Mauricio Macri y concluye que el presidente Alberto Fernández tendría las mismas dificultades que su antecesor para cumplir con los otros tres, mientras no se produzca una reestructuración de la deuda.
"La sostenibilidad de la deuda pública sigue siendo el talón de Aquiles de Argentina. La deuda bruta del gobierno general pasó del 57% del PIB en 2017 al 85,2% cuando se negoció el préstamo en 2018. Luego aumentó al 88,7% cuando se suspendió en 2019 y al 102,8% cuando llegó el default en 2020. Ahora se estima que el índice de deuda alcanzó el 107% a fines de 2021, un punto de partida significativamente peor para el préstamo 22 que para el calamitoso 21. Además, el déficit presupuestario primario federal (que excluye el pago de intereses) fue del 3,8% del PIB en 2017, y la cifra de 2021 fue solo ligeramente mejor, del 3%", describe el catedrático.
Ante este panorama, agrega más nubarrones tanto en el horizonte externo, como en los motores nacionales de crecimiento económico en los próximos años. "El entorno financiero externo empeorará a medida que la Reserva Federal de EE.UU. y otros bancos centrales importantes eleven sus tasas y reduzcan y reviertan la expansión de sus balances. El crecimiento mundial más lento pesará sobre los precios de las materias primas y los ingresos por exportaciones", aseguró.
Además, en el ámbito local planteó que "el financiamiento monetario por parte del Banco Central de Argentina caerá del 4,6% del PIB en 2021 al 1% del PIB en 2022, y a 'casi cero' en 2024".
"La idea de que los mercados llenarán la brecha de financiamiento resultante parece descabellada. Se espera que las tasas de interés reales del banco central sean positivas en 2022, en consonancia con las políticas para combatir la inflación (que actualmente supera el 50% en Argentina) y para respaldar el valor externo de la moneda (el valor del peso en el mercado paralelo es la mitad de la tarifa oficial. Pero también es probable que tenga un impacto negativo en el crecimiento del PIB", cerró.
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