28 de noviembre 2001 - 00:00

Deudas: FMI estudia la reestructuración

Washington (AFP) - El Fondo Monetario Internacional (FMI) está estudiando una serie de mecanismos para establecer un proceso formal de reestructuración de la deuda de los países altamente endeudados, que incluiría el congelamiento de los pagos de capital e intereses y la prohibición de que los acreedores inicien acciones legales externas, según admitió ayer la número dos del organismo, Anne Krueger.

Ante la Asociación Nacional de Economistas (National Economists' Club), Krueger presentó durante la noche del lunes una propuesta que alentaría a los deudores y acreedores a reestructurar deudas de manera rápida y eficiente. Sin embargo, la economista dijo que el plan debía ser discutido en profundidad y llevaría de dos a tres años instrumentarlo, por lo que la propuesta en principio no sería aplicable para la actual situación de la Argentina ni Turquía.

El objetivo de la propuesta es ofrecer a un país deudor «protección legal frente a los acreedores que obstruyan una necesaria reestructuración», señaló Krueger. El incentivo para que un país acepte este tipo de plan «es evitar la situación que enfrenta ahora la Argentina», agregó la economista, quién estimó que «la deuda argentina podría tener ahora más valor si hubiera estado en vigencia un sistema de quiebra» como el que propone.

Lo cierto es que varios países miembros del FMI han alentado al organismo a estudiar propuestas para solucionar la deuda, y el comité ejecutivo del Fondo discutirá el tema el mes próximo.

Aunque el FMI ha dado pasos para prevenir las crisis, «la prevención nunca será infalible», dijo Krueger, explicando que un proceso de reestructuración formal de la deuda soberana ayudaría a llenar un hueco en el enfoque actual para resolver este tipo de conflictos.

• Reestructuración amistosa

«El ideal es que las reestructuraciones para reducir los costos del pago de la deuda y rebajar de manera proporcional el valor nominal de la deuda soberana ocurran de manera voluntaria y amistosa», agregó.

Sin embargo, las perspectivas de acreedores embarcándose en disputas legales e impidiendo a una gran mayoría acordar una reestructuración con el deudor, podría inducir a los países deudores a posponer las reestructuraciones, lo que sólo exacerba el problema, consideró Krueger.

• Cesación temporaria

Durante su exposición la economista y académica estadounidense, explicitó un enfoque que permitiría a un deudor pedir al FMI una paralización temporaria del pago de sus deudas. En un período de dos a tres meses, el deudor «presumiblemente» necesitaría también imponer controles sobre el tipo de cambio, para prevenir la fuga de capitales mientras continúan las conversaciones con los acreedores. Una vez que la mayoría de los acreedores acuerda con el deudor un plan de reestructuración, el mecanismo «tendría que obligar a los acreedores minoritarios» a integrarse a ese acuerdo, explicó Krueger.

Esta necesidad de evitar que los acreedores interrumpan las conversaciones buscando en los tribunales el pago de la deuda, significa que la propuesta tendría que tener fuerza de ley «universalmente».

Según la propuesta en cuestión, cuando el sistema se ponga en marcha, habrá una congelación de la deuda, pero por tiempo limitado, a fin de asegurar que el deudor negocia de buena fe, mientras que una extensión del plazo requerirá la aprobación del Fondo Monetario.

Cualquier financiación adicional del FMI estará limitada a ayudar a reponer las reservas en moneda extranjera y a pagar los servicios e importaciones esenciales, pero no habrá asistencia para ayudar a pagar a los acreedores.

Krueger señaló además que el plan requerirá controles de cambio temporales a fin de evitar especulaciones monetarias. En el período en que se implante el control de cambio, las empresas privadas pueden necesitar también asistencia, ya que no podrán pagar a sus acreedores o inversores extranjeros. Durante ese plazo tendrán que depositar los pagos en una cuenta en fideicomiso que se usará para cancelar las deudas cuando se levanten los controles.

Krueger reconoció que no sabe si los miembros del FMI apoyarán esta idea, aunque afirmó que ningún país del Grupo de los Siete (integrado por los Estados Unidos, Francia, Alemania, Japón, Gran Bretaña, Italia y Canadá) se opuso a la sugerencia de tener conversaciones en ese sentido en Ottawa, durante la reunión anual del FMI a mediados de noviembre pasado. Inclusive agregó que cuatro de los países del G7 se pronunciaron a favor de un proceso estipulado de solución de estos conflictos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar