El 20 de setiembre vencen u$s 300 millones de la deuda que es refinanciable por un año con el FMI. Ayer hubo intensas gestiones desde la Secretaría de Finanzas para conseguir un visto bueno del directorio antes de esa fecha. De lo contrario, la Argentina debería pagar y los fondos no serían devueltos. Hasta fin de año, vencen u$s 1.000 millones en estas condiciones, que el gobierno procura prorrogar por doce meses. De Rato ayer desde Chile evitó continuar la polémica por su visita a la Argentina y prefirió elogiar al país trasandino, dejando claro su diferencia de percepción entre ambas economías.
El equipo económico procuró ayer acelerar ante el FMI la refinanciación de vencimientos por u$s 1.000 millones que caen hasta fin de año. El apuro tiene razón de ser: el 20 de este mes ya vencen u$s 292 millones que entran en la categoría de « renovables por 12 meses», pero siempre y cuando el directoriodel FMI dé el visto bueno.
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Ayer estuvo trabajando en esta cuestión el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, junto al representante argentino ante el FMI, Héctor Torres, quien se quedó algunas horas más en Buenos Aires tras la visita del director gerente del organismo, Rodrigo de Rato.
Si antes del 20 de setiembre no llega una aprobación formal, Roberto Lavagna deberá tomar una decisión complicada: cumple con este vencimiento (con lo cual estará gastando más dinero que el previsto) o considera que el vencimiento se prorroga automáticamente. «No es totalmente necesario un visto bueno formal del directorio para estos créditos, pero si la Argentina lo pidió, es que lo considera apropiado», aseguraron ayer fuentes del Fondo en Washington.
El plan de Economía es hacer frente a vencimientos impostergables con el FMI por u$s 1.450 millones hasta fin de año. Los fondos saldrán del superávit acumulado por el Tesoro a través de la compra de dólares que fueron depositados en el Nación. El monto llega a los u$s 2.000 millones. Claro que si, además, deben pagarse los vencimientos postergables ante una eventual negativa del FMI, sería mucho más complejo hacer frente a estos vencimientos y habría que utilizar las reservas.
En su breve viaje por Buenos Aires, De Rato evitó pronunciarse respecto del pedido de postergación que realizó el gobierno argentino: «Vamos a ver», fue la elusiva respuesta. En 2002, la Argentina se enfrentó a una situación similar. Ante vencimientos que eran postergables por un año, obtuvo el visto bueno del directorio del Fondo para estirar los plazos de pago. La expectativa es que ahora ocurra lo mismo, aunque la postura de De Rato no generó demasiada expectativa. Un tema central de esta deuda es que no requiere tener las metas aprobadas con el organismo para que sea refinanciada. De hecho, en 2002 se consiguió postergar un año los vencimientos sin tener directamente acuerdo con los organismos multilaterales.
La devolución del dinero que la Argentina está pagando al FMI se produciría recién el año que viene, una vez que se retome el actual acuerdo suspendido o se redacte uno nuevo, con metas fiscales y cronogramas de reformas diferentes del actual.
Otra gestión que se está realizando, hasta ahora sin éxito, pasa por destrabar desembolsos pendientes del Banco Mundial. Se trata de un primer tramo de un crédito por u$s 250 millones, pero cuyo pago está supeditado a la aprobación de la tercera revisión de metas por parte del FMI. Al no llegar el visto bueno del Fondo, tampoco se desembolsó este dinero. Y para colmo, se estaría trabando el segundo tramo que fue aprobado dentro del mismo paquete por otros u$s 250 millones.
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