Periodista: ¿Ya se le pasó el susto a la Bolsa? Duró poco...
Periodista: ¿Ya se le pasó el susto a la Bolsa? Duró poco...
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Gordon Gekko: Así son los mercados alcistas. Las preocupaciones se apilan y terminan siendo escaleras.
P.: Le recuerdo los nubarrones de la semana pasada. La desazón del consumidor, la caída de las ventas minoristas, el avance de la variante delta, el discurso urgente del tapering, y la cercanía de Jackson Hole. Y más y más señales de una economía en marcada desaceleración. ¿Ya está? ¿Salió el sol? ¿Se arregló todo?
G.G.: No se resolvió nada, y el S&P500 y el Nasdaq treparon a nuevas cumbres. Es bueno verlo así, porque significa que no son incompatibles. El pesimismo hizo de resorte. En una semana en la que después de muchos meses hubo más inversores con una visión negativa que optimista, el mercado encontró una vía de escape simple, rápida y potente. Más allá de que la lista de dramas no dejaba ninguno afuera, y por ende, exageraba.
P.: Eran todas las plagas de Egipto, juntas.
G.G.: Creo haberle dicho que si el virus se convertía en el tema urticante, la Fed iba a bajarle los decibeles al tapering.
P.: Sí. La noticia del Jackson Hole virtual descomprimió las tensiones y soltó el resorte.
G.G.: Qué mejor símbolo de cuáles son las prioridades de tránsito.
P.: ¿Se archiva el tapering? ¿Se posterga brevemente? ¿Queda para 2022?
G.G.: Cuando pase la ola del virus, el tapering tendrá la luz verde. Lo que no se hace en octubre, puede iniciarse en diciembre y nada cambia demasiado, la FED no está apremiada. Su más fervoroso impulsor, Robert Kaplan, lo explicó bien claro.
P.: ¿Cree que Jay Powell comparte esa posición, digamos, relajada?
G.G.: Los más apurados fueron Kaplan, Bullard y Bostic. Si ellos no insisten, ¿por qué debería Powell tomar la posta?Si ya de antes no tenía una prisa especial. ¿Le teme a delta? Tampoco. Su visión es que la economía, con la ayuda de la vacuna, aprendió a convivir con la enfermedad. La prueba es que cada oleada ocasiona menos daños a la actividad. El tapering no se cancelará por la variante delta, pero puede esperar a que pase el pico de los contagios, y de las complicaciones que trae aparejado.
P.: Ya se conocen los primeros números de agosto. Y lo que se observa es una economía que baja un par de cambios; y en algunos casos -como con la confianza del consumidor- lo hace con brusquedad.
G.G.: La confianza del consumidor cayó; la economía, no. Avanza, pero a menos premura. Si en abril-mayo lo hacía a una velocidad de dos dígitos, ahora la data sugiere un ritmo inferior a 5%.
P.: ¿Cuán inferior? La última proyección a tiempo real de la FED de Atlanta había mermado a 6,1%. ¿Se enfrió mucho más?
G.G.: Quizás 4%.
P.: La Bolsa anticipa, se dicesiempre. ¿Si se empeña en acumular récord tras récord, qué vislumbra? ¿En qué diablos está pensando?
G.G.: En que se trata de un bache,que además podía ser peor; que el crecimiento esperado que hoy se rebaja, no se pierde por completo, sino se difiere para más adelante. Y que no hay una recesión en el horizonte.
P.: Elige creer en un escenario color de rosa. Si no es acertado, sin dudas que es lo más conveniente.
G.G.: Es el mensaje que arriman las compañías. La demanda es robusta, las oportunidades de negocios tocan a la puerta pero no se las logra satisfacer porque hay problemas en la cadena de abastecimiento, escasez de mano de obra, falta de insumos críticos. Y son optimistas en cuanto a la posibilidad de darles solución en el tiempo. Por último, papel que se desvía del guión estilizado, que no da la talla, papel que sufre una paliza.
P.: ¿Y qué nos dicen los bonos, que fueron los primeros en avizorar el cambio de ritmo?
G.G.: Después de los mínimos de fines de julio y principios de agosto, en torno a 1,13%, los rendimientos a diez años se estabilizaron un poco por arriba de 1,25%. Y las malas noticias no los han hecho pestañear. Se diría que son funcionales a la escalada reciente de las acciones.
P.: Y dejarían de serlo si sehundieran de vuelta…
G.G.: Por extraño que parezca. Al menos hasta que dejemos de hablar de delta y los indicadores económicos vuelvan a repuntar.
P.: ¿Existe más preocupación por el crecimiento que por la inflación?
G.G.: Es tan sencillo como corroborar que la inflación minorista es 5,4% y toda la curva de bonos rinde por debajo de 2%.
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