24 de octubre 2005 - 00:00

Dicen que pobreza no bajará

El índice de pobreza seguirá alto hasta 2007, por encima de 30% de la población, siempre que la economía registre crecimientos inferiores a 5%, según un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).

«Bajo estas condiciones, de no mediar transformaciones profundas en las instituciones laborales y sociales, el gobierno terminará su mandato con niveles de pobreza superiores a los prevalecientes a fines de los '90», sostuvo la entidad que dirige Osvaldo Cornide.

• Explosión

En su informe semanal, IDESA consideró que «aun en el escenario de reversión suave, los pronósticos de mejoras en la situación social son muy desalentadores». La incidencia de la pobreza a finales de 1998 era de 30%, en 2001 había alcanzado 38% y en la segunda mitad de 2002 explotó hasta llegar a 57%.

En este marco, la entidad advirtió que «el buen momento actual apenas alcanzó para reducir la pobreza al nivel de finales de 2001». «La Argentina disfruta de un contexto internacional inéditamente favorable. Aun así, la pobreza es muy alta, afectando a 2 de cada 5 personas», sostuvo.

• Crecimiento

Al respecto, la entidad consideró que la economía mundial creció en 2004 5,1%, el incremento más alto de los últimos 30 años. En América latina subió en el mismo período 5,6%, el más alto de los últimos 24 años. La Argentina creció 9%, y países que también disponían de holgada capacidad ociosa experimentaron variaciones aun más altas, como es el caso de Venezuela (17,9) y Uruguay (12,3).

En su informe, IDESA consideró que «la devaluación ayudó a que la recuperación económica fuera más rápida, ya que permitió acompañar el contexto internacional favorable con superávit fiscal y aumentos en la rentabilidad de las empresas», pero «condicionó la recuperación social». «El dato más preocupante es que si con tasas de crecimiento elevadas la recomposición del tejido social ha sido lenta, con índices de incremento moderados la recuperación social será aún mucho más lenta», alertó.

Además, señaló la consultora que «un proceso de inclusión acorde con las aspiracionesde la sociedad es posible, como lo demuestra la experiencia chilena, pero depende de muchos factores» y «el punto clave es la organización del mercado de trabajo porque allí opera el principal vínculo entre crecimiento y progreso social».

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