La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, manifestó en Bruselas, ante altas autoridades europeas, su optimismo sobre un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, y garantizó que se esforzará para alcanzarlo.
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"Estamos cerca de un acuerdo UE-Mercosur, estoy segura de que desde 2000, cuando comenzamos a buscar un acuerdo, estamos por primera vez cerca de realizarlo de hecho", afirmó.
"De parte de Brasil digo que tenemos un gran interés, hubo pasos significativos también por parte de los países que integran el Mercosur, donde vamos a profundizar ese proceso", prosiguió.
Las negociaciones para formar una zona de libre comercio estaban congeladas desde 2004 y en 2013 hubo conversaciones para retomar las tratativas.
Sin embargo, esa aproximación de 2013 enfrentó contratiempos y varias reuniones fueron suspendidas debido a la falta de entendimiento entre los dos bloques -también dentro de cada uno de ellos- y recientemente se anunció un cónclave en marzo.
"Vamos a tener una reunión de nivel técnico el 21 de marzo, no es una reunión definitiva, esperamos que nos de una señal de las sensibilidades de las dos partes", planteó Rousseff.
Al ser consultada sobre un eventual plazo para la presentación de ofertas formales, respondió: "yo espero que sea lo más temprano posible, pero no puedo dar fechas, comprendo la ansiedad de los empresarios, pero esto es una negociación que implica a varios países".
Rousseff habló ante los periodistas luego de pronunciar un discurso en el marco de la VII cumbre UE-Mercosur, ante el presidente del Consejo de Europa, el belga Herman Van Rompuy, y el titular de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso.
"Esta cumbre es un símbolo de la importancia dada por Brasil a la relación con la UE con la cual compartimos valores como el respeto a la democracia", señaló Rousseff, quien reconoció que además de los acuerdos gubernamentales es necesario el respaldo empresarial.
Rousseff prometió que el gobierno brasileño dará garantías a los empresarios europeos y resaltó que las inversiones de ese continente representan casi el 50% de las realizadas por extranjeros en Brasil.
La presidenta brasileña recordó que empresas europeas ganaron, junto a Petrobras, la subasta por el megacampo de petróleo Lira y otros grupos empresarios del Viejo Continente obtuvieron las concesiones de importantes aeropuertos brasileños.
Por su parte, el anfitrión Van Rompuy, expresó su optimismo sobre las potencialidades de un eventual pacto comercial entre europeos y sudamericanos.
Van Rompuy sostuvo que un entendimiento UE-Mercosur podrá "provocar un "crecimiento económico significativo para ambas partes y garantizar que, en el futuro, la UE siga siendo el principal socio de Brasil en el comercio y las inversiones".
Rousseff también habló de la crisis global durante su exposición de Bruselas. "La superación de la crisis de la zona del Euro, como está ocurriendo, es algo fundamental para garantizar el vigor de la economía mundial, y Brasil tiene un interés directo en esa recuperación, debido a la densidad de los lazos comerciales", remarcó.
La presidenta Rousseff remarcó que si bien Brasil sufrió los efectos de la crisis, "logró salir airoso" debido al respaldo dado "al empleo y la renta, priorizando el desarrollo económico (sin descuidar) el equilibrio fiscal y manteniendo la inflación dentro de metas".
La posible asociación de Brasil y la UE para el trazado de una red de fibra óptica fue el otro tema que la líder brasileña incluyó en el comunicado oficial y retomó durante el diálogo con la prensa.
Rousseff propuso que UE envíe una delegación a la conferencia sobre nueva gobernanza de Internet que Brasil organizará en abril en respuesta a el espionaje electrónico norteamericano denunciado por el ex consultor Edward Snowden.
"Vemos como muy importante la relación entre Brasil y la UE cuando se trata del cable de fibra óptica interoceánico", resaltó.
"Nos gustaría cooperar en la seguridad en Internet, creemos que el respeto a la privacidad es un valor fundamental para garantizar los derechos humanos y la soberanía", opinó.
Rousseff concluyó diciendo que con ese cable las comunicaciones entre brasileños y europeos podrán estar a salvo de todo "tipo de invasión y espionaje".
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