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«La reducción del dinero en encajes no hace al problema de la inflación. Lo que realmente empuja a los precios es el dinero que la gente tiene para consumir. Y claramente hoy lo que señala el aumento de la inflación es que a la gente le está sobrando dinero», explicó el economista de un banco líder.
Por lo tanto, el Central se encuentra ante un desafío. No sólo se trata de mantener la base monetaria bajo control, sino también poner «en vereda» la cantidad de dinero que tiene el público.
En cambio, en el Central aseguran que la emisión es controlable, ya que al mismo tiempo se aplican mecanismos de absorción como la emisión de Lebac o la cancelación anticipada de redescuentos. Claro que este tipo de política reduce el dinero que poseen inmovilizado los bancos, pero no el circulante.
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