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16 de mayo 2022 - 18:40

Piden reducir el uso de efectivo y promover los pagos digitales para terminar con la informalidad

El alto nivel de utilización de billetes en efectivo constituye un problema que afecta en distintos aspectos al desarrollo de la economía. En marzo, se retiraron de cajeros y ventanillas bancarias $1.500 millones de billetes de $1.000.

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Pese a los avances de la digitalización, el uso del dinero efectivo todavía continúa en niveles muy elevados. De ello da cuenta un relevamiento privado que sostiene que tan solo durante marzo se retiraron un total de $1.500 millones de billetes de $1.000 de las redes de cajeros automáticos y en ventanillas de entidades financieras.

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La utilización de las billeteras digitales, los pagos online y las transferencias bancarias continúan en ascenso. Sin embargo, la realidad aún está lejos de las cifras deseadas y buena parte de los argentinos sigue haciendo uso del dinero físico.

De acuerdo a un relevamiento realizado por la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), en el tercer mes del año se extrajeron de los cajeros automáticos un total de $900 mil millones, mientras que los usuarios bancarios también retiraron por ventanilla valores que rondaron los $600 mil millones. Además, se realizaron depósitos en efectivo por $1.800 miles de millones.

Para la asociación bancaria, el alto nivel de utilización de billetes en efectivo constituye un problema que afecta en distintos aspectos al desarrollo de la economía.

Por un lado, su utilización favorece la informalidad de la economía ya que los pagos que se realizan en efectivo “no son trazables ni quedan registro de los mismos”, a no ser que los involucrados decidan dejar constancia de la transacción. A propósito de ello, manifiestan que el efectivo “promueve operaciones no formales de la economía, asociadas con la evasión fiscal y las contrataciones ‘en negro’”.

A su vez, su uso genera altos costos debido a la emisión y destrucción del dinero por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA). “Durante 2020, sólo los gastos en materiales para emisión monetaria, ascendieron a U$S 118 millones”, explicaron desde ADEBA y añadieron que se debe sumar a esto los gastos de atesoramiento, transporte y destrucción del efectivo.

También manifiestan que implica un costo operativo mayor con respecto al dinero digital ya que “se ve encarecido por la por recepción, clasificación, acondicionamiento, atesoramiento y transporte de billetes”. El costo de transporte de dinero es uno de los principales rubros de gastos de las entidades financieras, detallaron.

Asimismo, el proceso de creación, manipulación, traslado y disposición del dinero en efectivo es altamente contaminante”, tal como señala una investigación del Banco Central Europeo, que estimó que la huella de carbono asociada al uso de los billetes de Euro equivale al consumo de una lámpara de 60 watts o el recorrido de 1 km en auto a gasolina por cada uno de los habitantes en la zona euro. “Si se extrapola esa cifra a Argentina, la huella de carbono que por año causa el uso del efectivo en argentina es equivalente a tener 20.000.000 de lámparas encendidas un día o que un auto realice 1.000 vueltas a la tierra”, graficaron desde ADEBA.

Otro de los aspectos negativos de su uso es que expone a sus usuarios a sufrir robos “que en no pocas oportunidades constituyen delitos graves y hasta pueden ocasionar muertes”.

Además, enfatizaron que dificulta la inclusión financiera, ya que al recibir pagos en efectivo no ingresan al circuito financiero formal y quedan excluidos del sistema financiero. De esta forma son marginados de los beneficios que genera la inclusión financiera y se mantienen en un estado de vulnerabilidad.

Este último punto tiene como correlato otro efecto negativo que tiene que ver con que afecta la bancarización de la economía. Al no ingresar el efectivo al circuito formal, se impide tener acreditados depósitos bancarios y por lo tanto las entidades financieras no pueden determinar la “capacidad prestable” del sistema financiero hacia el sujeto. “Al quedar una parte del ahorro por fuera del sistema bancario, se reduce capacidad de este de general préstamos y ello determina un menor grado de bancarización”, profundizaron.

Desde ADEBA señalaron que entre las causas que explican el alto uso del efectivo se destacan:

Al respecto Javier Bolzico, presidente de ADEBA, expresó que “el uso del dinero en efectivo nos causa más daño como sociedad del que nos damos cuenta; informalidad, inseguridad, exclusión financiera e impacto ambiental son solo algunos de sus efectos”.

La entidad que nuclea a las entidades bancarias manifestó un expreso pedido para que el gobierno, el sector privado y la sociedad en su conjunto encuentren la forma de abordar la problemática y bajar a su mínima expresión el uso del dinero físico. “El gobierno, el sector privado y la sociedad en su conjunto deben trabajar en forma coordinada con el objetivo de disminuir el uso del dinero en efectivo”, puntualizó Bolzico.

Actualmente, debido al desarrollo de las herramientas tecnológicas, las condiciones para acercar los pagos digitales a una mayor porción de la población están dadas. Es hora de actuar.

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