Salvo para entretenerse con que el Merval culmine en un nivel, o en otro, ya 2003 es pasado y el rendimiento de la Bolsa de Buenos Aires ha resultado excepcional.
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Los escarceos de ida y vuelta, como los que se vieron en la semana tan entrecortada, aportan las notas de color, se mezclan los festejos con los sinsabores, solamente para los hacedores del salario diario, que toman cada rueda como si fuera un «ciclo» en sí mismo, redondo, breve y con resultados inmediatos.
En función de carteras, el ejercicio ha resultado de contar ganancias, estando los activos de Buenos Aires como de los que más han servido para emparejar malos negocios en otros papeles. Las mentes, y hacen bien, más razonables, se ubican más allá de las instancias que faltan para cerrar el año, sondeando qué habrá de suceder en el verano 2004.
• La actividad
El nivel de generación de órdenes naturalmente decrece en la zona de vacaciones, aunque no han faltado veranos más calientes en el ámbito bursátil que en las playas.
Lo de ahora también tendrá un escenario al que habrá que prestar atención, en especial lo que provenga de las relaciones con entes del exterior y cuando los enviados del FMI de fin de año han recibido casi un revés descomedido de expresiones oficiales desdeñando todo intento de acuerdo con acreedores.
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