Diputados definen hoy qué cambios habrá en Ganancias
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Lo cierto es que queda claro que el gobierno necesitará de alguna forma optimizar recursos para que los números de 2002 cierren y aun más después que el FMI apareció con poca predisposición a aceptar la pauta de recaudación que Economía evalúa hasta ahora.
Por eso el apuro en el Congreso a continuar con el análisis de una reforma en Ganancias, aunque todavía no han recibido ninguna notificación sobre alguna de las ideas que se manejaron en el marco de la concertación que impulsa el gobierno, como una modificación del Impuesto a los Combustibles para derivar al estado el diferencial de la renta petrolera o la constitución de un fondo de aporte por las empresas.
«Nosotros tenemos la expectativa de buscar más recursos. Estamos esperando que Economía lo defina», decía ayer Horacio Pernasetti, jefe del bloque radical.
En lo que será la última reunión de esa Comisión de Presupuesto y Hacienda en el período ordinario, los aliancistas quieren debatir con la oposición -y luego intentar llevarlo al recinto de sesiones ya sea en lo que resta del período ordinario o en extraordinarias- los proyectos de Nofal -que plantea una reforma de fondo en Ganancias- y el que sostiene Maestro sobre Bienes Personales. La idea es llegar a consensuar un dictamen ya sea con todos los proyecto unificados o bien cada uno por separado, de manera de poder seguir con la negociación con los temas legalmente habilitados para ser tratados en el recinto.
El proyecto Nofal intenta gravar las Ganancias de las empresas en cabeza de los accionistas y alentar la reinversión modificando los incentivos para las empresas que mantengan sus dividendos en el país.
• Dificultades
Pero casi todos los radicales de Presupuesto y Hacienda, ven muchas dificultades en la propuesta de los empresarios para que el gobierno pueda quedarse con la diferencia que existe entre el precio de las naftas actual basado en un precio de barril de petróleo superior al actual. La idea es que la diferencia por la baja en el precio del petróleo no se traduzca en una baja de tarifa sino que vaya al Estado.
La crítica es que el sistema implicaría tener un proceso de verificación de precios y costos en las empresas petroleras muy estricto. «Es casi ir a un sistema de seguimiento de precios», dicen.




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