27 de noviembre 2001 - 00:00

Diputados definen hoy qué cambios habrá en Ganancias

Hoy, a las 14, los diputados de la Comisión de Presupuesto y Hacienda definirán el futuro de los proyectos que modifican el Impuesto a las Ganancias, para incrementar recursos. La definición sobre si el oficialismo impulsará un impuesto de emergencia sobre las Ganancias o si, como sonaba ayer más probable, se avanzará con la idea de la radical Beatriz Nofal para incentivar la reinversión de dividendos y gravar las ganancias en cabeza de los accionistas, condiciona hoy directamente el cálculo de recursos del proyecto de presupuesto nacional para el año 2002. También se debatirá en la comisión un proyecto de Carlos Maestro para modificar el Impuesto a las Bienes Personales de manera que comiencen a tributar los radicados en el país que se encuentran a nombre de sociedades en el extranjero.

Mientras los diputados debaten el futuro de «alguna» variante de cambios en Ganancias para mejorar los ingresos, que por tanta insistencia ya parece un proceso pedido a medida por el Ejecutivo, desde el Ministerio de Economía se informó ayer que «esta semana, probablemente el viernes se enviará al Congreso la ampliación de la ley del presupuesto 2002». La afirmación partió del subsecretario de Presupuesto, Jorge Sansone.

Ayer, el gobierno comenzó a avanzar en la definición del presupuesto nacional 2002 con la delegación del FMI que visita Buenos Aires desde ayer (ver página 3).

• Pauta

Con una pauta de crecimiento nominal del PBI de 2% para el próximo año, no son muchos los adelantos oficiales que el gobierno ha hecho sobre la ampliación del proyecto. Pero ayer el propio Sansone dio una pauta: «La orden que tengo es contemplar presupuestos para los dos ministerios nuevos, el de Desarrollo Social y el de Turismo, Cultura y Deportes». Dijo: «Las partidas para los nuevos ministerios saldrán de la masa general de fondos, recortando para el año que viene un poco a cada uno de los ministerios».

Sansone aclaró además que el presupuesto se confecciona «con un ahorro de intereses de $ 3.000 millones para todo el canje de deuda, el doméstico y el externo», en lugar de los $ 3.700 que se habían anunciado hace diez días. También se confirmó la unificación de partidas sociales pero con una período de transición en el que los planes Trabajar continuarán ejecutándose como hasta ahora.

Lo cierto es que queda claro que el gobierno necesitará de alguna forma optimizar recursos para que los números de 2002 cierren y aun más después que el FMI apareció con poca predisposición a aceptar la pauta de recaudación que Economía evalúa hasta ahora.

Por eso el apuro en el Congreso a continuar con el análisis de una reforma en Ganancias, aunque todavía no han recibido ninguna notificación sobre alguna de las ideas que se manejaron en el marco de la concertación que impulsa el gobierno, como una modificación del Impuesto a los Combustibles para derivar al estado el diferencial de la renta petrolera o la constitución de un fondo de aporte por las empresas.

«
Nosotros tenemos la expectativa de buscar más recursos. Estamos esperando que Economía lo defina», decía ayer Horacio Pernasetti, jefe del bloque radical.

En lo que será la última reunión de esa Comisión de Presupuesto y Hacienda en el período ordinario, los aliancistas quieren debatir con la oposición -y luego intentar llevarlo al recinto de sesiones ya sea en lo que resta del período ordinario o en extraordinarias- los proyectos de Nofal -que plantea una reforma de fondo en Ganancias- y el que sostiene Maestro sobre Bienes Personales.
La idea es llegar a consensuar un dictamen ya sea con todos los proyecto unificados o bien cada uno por separado, de manera de poder seguir con la negociación con los temas legalmente habilitados para ser tratados en el recinto.

El proyecto Nofal intenta gravar las Ganancias de las empresas en cabeza de los accionistas y alentar la reinversión modificando los incentivos para las empresas que mantengan sus dividendos en el país.

• Dificultades

Pero casi todos los radicales de Presupuesto y Hacienda, ven muchas dificultades en la propuesta de los empresarios para que el gobierno pueda quedarse con la diferencia que existe entre el precio de las naftas actual basado en un precio de barril de petróleo superior al actual. La idea es que la diferencia por la baja en el precio del petróleo no se traduzca en una baja de tarifa sino que vaya al Estado.

La crítica es que el sistema implicaría tener un proceso de verificación de precios y costos en las empresas petroleras muy estricto. «
Es casi ir a un sistema de seguimiento de precios», dicen.

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