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Roberto Lavagna
Inversores institucionales argentinos: figuran principalmente las AFJP, pero también fondos comunes de inversión y compañías de seguros. Tienen cerca de 25% de la deuda en default (préstamos garantizados en dólares en su enorme mayoría). Recibirán bonos pesificados a 1,40 más CER, aunque es probable que estos títulos coticen en dólares. Tendrán jurisdicción local, con lo cual se inhibe la posibilidad de que bonistas extranjeros acepten estos papeles. En el gobierno descuentan la aceptación total de este grupo a la oferta, lo que representa una «masa crítica» clave para avanzar con la renegociación.
Ahorristas locales: se trata del público que posee bonos en default, incluyendo un amplio abanico que va desde deuda local (como LETES y BONTES) y préstamos garantizados hasta títulos emitidos en Nueva York, como Global 2008, 2017 y 2031.
Representa otro 25% de las tenencias. Es difícil determinar cuánto tienen, porque una porción de la tenencia está anotada en la Argentina (a través de Caja de Valores), pero un monto importante está directamente en el exterior, por lo que aparece en el rubro de «inversores internacionales». Si bien son más de 200 los argentinos que iniciaron demandas en tribunales internacionales, se estima que la mayoría aceptará la propuesta de reestructuración, aun con fuertes quitas. «Los inversores argentinos fueron los primeros que aceptaron la pérdida», razonan en el Palacio de Hacienda.
Bonistas individuales del exterior: el grueso se trata de pequeños y medianos ahorristas italianos, que tienen unos 14.000 millones de euros en bonos argentinos. También hay alemanes y japoneses. Para este segmento (que representa cerca de 20% de los títulos hoy en default) se reservaría la opción de un bono Par, es decir, sin descuento sobre el capital a renegociar y cuya suscripción tendrá un cupo máximo. Esto se debe a que es el grupo que se muestra más reacio a aceptar cualquier tipo de quita, aunque estaría dispuesto a esperar más tiempo y con menores tasas para cobrar.
Grandes fondos extranjeros: en su mayor parte, son fondos estadounidenses, pero también hay muchos provenientes de paraísos fiscales, que impiden determinar quiénes poseen la tenencia de los títulos argentinos en default. Poseen cerca de 30% del total por reestructurar y aquí se concentraría el grueso de los rechazos. En Economía aspiran a que al menos la mitadacepte el canje de deuda vieja por títulos nuevos con fuerte quita. El problema es que estos fondos, agrupados en el Comité Global de acreedores, se quejan porque no hubo una negociación de «buena fe» con el gobierno para llegar a un arreglo. «Esperamos que sólo los fondos buitre sean los que rechacen la propuesta», aseguran en el círculo íntimo de Roberto Lavagna. Pero se trata de la hipótesis muy optimista.



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