Se nota claramente que para Eduardo Costantini el ocio no es una opción: el empresario con negocios en finanzas y bienes raíces está absolutamente al día en lo que hace a los mercados, a través de su notebook. Apasionado observador de la economía mundial, después de extenderse sobre su accidente, su recuperación y las secuelas físicas y mentales de semejante catástrofe personal, Costantini pinta un panorama de la coyuntura financiera. Veamos:
• Soy moderadamente optimista respecto de la situación financiera mundial, y un poco más respecto de nuestra propia coyuntura, porque lo internacional está siendo muy benevolente con nosotros.
• La suba de la productividad no se ha traducido aún en mayores costos laborales, pero sí levemente en más puestos de trabajo.
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• Esto permite pensar en ciclos expansivos más grandes a nivel mundial, lo que para la Argentina debe ser bueno. Además, el fenómeno de la globalización ayuda a bajar las tasas y la inflación estructural, incluidos los países emergentes. Y ahí entramos, obviamente, nosotros...
• Me llamó la atención lo sucedido con el chisporroteo que tuvimos la semana pasada con Estados Unidos: en otros tiempos, un cruce como el que mantuvieron Roger Noriega y los funcionarios del presidente Néstor Kirchner (incluido éste) habría provocado una estampida, pero fíjese que subieron todos los bonos de los emergentes... Sin duda ha cambiado todo.
• No me parece que vaya a producirse una corrida hacia el dólar: si no hay inflación no hay crisis.
• Sí me preocupa la suma del déficit fiscal y comercial de Estados Unidos, que ya se ubica en 12 puntos del PBI: es demasiado, creo. El dólar va a seguir cayendo contra el euro justamente por ese desequilibrio. Hay que tener en cuenta que Estados Unidos necesitará unos u$s 600.000 millones para financiarlo...
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