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27 de enero 2026 - 11:48

"Don Chatarrín": Javier Milei opinó sobre la licitación que perdió Techint y le apuntó a Paolo Rocca

El Presidente se refirió a la licitación para la compra de tubos de acero destinados a un proyecto de exportación de gas de Vaca Muerta, en la que la empresa fue superada por la firma india Welspun.

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Desde el Gobierno señalaron que la oferta ganadora presentó menores costos y condiciones de pago más flexibles.

El presidente Javier Milei se pronunció por primera vez sobre la licitación vinculada al proyecto de exportación de gas de Vaca Muerta que la empresa Techint, del grupo liderado por Paolo Rocca, perdió frente a la compañía india Welspun. La adjudicación generó repercusiones luego de que se conociera que la oferta ganadora presentó precios más bajos y mejores condiciones de financiamiento.

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La licitación corresponde a la compra de tubos de acero que utilizará la empresa Southern Energy (SESA) en el desarrollo del proyecto. Tras la difusión de la información, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, cuestionó públicamente a Techint al señalar que su propuesta habría sido un 40% más cara que la presentada por la firma india.

En ese contexto, Milei se expresó a través de su cuenta en la red social X. “La nueva Argentina. Si ves ‘periodistas’, ‘economistas’ y políticos hablándote de la industria del acero y los prejuicios que causa la apertura, ya sabés quién les llena el sobre”, escribió el mandatario, en referencia al debate generado en torno a la adjudicación. En otro tuit, calificó a Paolo Rocca como "Don Chatarrín".

Los argumentos del Gobierno a favor de Welspun

Antes de la intervención del Presidente, Sturzenegger había manifestado su respaldo a la decisión de adjudicar la licitación a Welspun. El funcionario planteó que, si bien Techint es uno de los principales productores de caños de acero a nivel mundial, la diferencia de precios resultaba determinante.

Según sostuvo, Techint habría ofrecido los tubos con un valor 40% superior. En ese marco, el ministro señaló que adjudicar a una empresa con costos más altos implicaría una menor rentabilidad del proyecto, lo que podría traducirse en menos inversiones, menos empleo y menores exportaciones.

Sturzenegger también remarcó que el precio del gas en el proyecto está fijado, por lo que un mayor costo en los insumos impactaría directamente en la ecuación económica. En ese sentido, ironizó al señalar que ese sobrecosto representa lo que denominó “el costo argentino”.

Importaciones, apertura económica y reglas de juego

En su argumentación, el ministro destacó que las importaciones a menor costo generan un efecto cambiario que puede favorecer a otras industrias exportadoras. Según explicó, este proceso permitiría mejoras en eficiencia, empleo y generación de riqueza, en línea con los beneficios asociados a la apertura económica.

Además, sostuvo que no proveerse de insumos más baratos sería un mal negocio tanto para las empresas como para el país. En ese marco, mencionó la necesidad de evitar ineficiencias laborales y sobrecostos en los insumos como parte de una estrategia para mejorar la competitividad.

Sturzenegger también señaló que, una vez conocidas las ofertas, Techint habría manifestado que podía reducir el precio de los caños en un 40% y habría planteado la existencia de un derecho de primera preferencia para mejorar cualquier propuesta presentada. Sin embargo, el funcionario subrayó la importancia de respetar los contratos y las reglas de juego establecidas.

El ministro concluyó que Vaca Muerta representará oportunidades significativas en los próximos años en términos de negocios, empleo y generación de riqueza. En ese sentido, remarcó la necesidad de una mirada estratégica y de largo plazo, basada en el respeto de las normas y condiciones acordadas.

Cómo fue el proceso de licitación que dejó a Welspun como ganadora en la provisión de caños para el gasoducto de exportación de GNL

La licitación para la provisión de caños del gasoducto dedicado a la exportación de gas natural licuado (GNL), una de las obras de infraestructura energética más relevantes de los próximos años, se convirtió en el centro de un debate político y empresarial. Sin embargo, más allá de la controversia pública posterior, el proceso licitatorio que terminó con la adjudicación a la empresa india Welspun siguió un recorrido técnico, competitivo y formal que permite entender por qué la decisión fue tomada en esos términos.

El proyecto contempla la construcción de un gasoducto de aproximadamente 480 kilómetros, clave para conectar Vaca Muerta con la futura planta de licuefacción y consolidar a la Argentina como exportador relevante de GNL. Se trata de una iniciativa de costos muy ajustados, donde cada componente impacta directamente en la rentabilidad, la viabilidad financiera y el atractivo del proyecto para inversores internacionales.

tubos acero metal techint

Cómo fue el proceso de licitación

La licitación se lanzó en octubre de 2025 bajo normas explícitas de integridad, profesionalismo y transparencia, con un cronograma previamente establecido y conocido por todos los participantes. El llamado evidenció el interés que despiertan los proyectos energéticos argentinos en el escenario global: se recibieron ofertas de 15 proveedores provenientes de distintos países, entre ellos Argentina, España, China, India, Colombia, México, Japón, Grecia y Turquía.

De ese universo inicial, solo seis oferentes avanzaron a la instancia decisiva. Se trató de las compañías que lograron la aprobación técnica y la homologación internacional, un requisito clave para una obra de esta magnitud, donde los estándares de calidad, seguridad y confiabilidad son determinantes. Entre esos seis finalistas había empresas argentinas, indias y chinas, todas con experiencia en grandes proyectos de infraestructura energética.

La oferta de Welspun y la comparación de precios

Dentro del grupo de oferentes técnicamente aprobados, Welspun presentó la propuesta económica más competitiva. Su oferta rondó los 203 millones de dólares, un valor que resultó decisivo frente a sus competidores. En términos comparativos, la propuesta de Tenaris —la controlada de Techint— fue la más alta entre las seis, con una diferencia superior a los 90 millones de dólares respecto de Welspun, lo que implicó un sobreprecio cercano al 45%.

Las ofertas presentadas por las empresas chinas, por su parte, quedaron aproximadamente un 15% por encima de la ganadora. En un proyecto con márgenes estrechos y con precios de venta del gas definidos por el mercado internacional, estas diferencias no son menores: impactan directamente en la estructura de costos, en la tasa interna de retorno y en la capacidad de cerrar el financiamiento.

En una instancia posterior, Tenaris redujo su propuesta en torno a un 5%, pero aun así continuó siendo unos 80 millones de dólares más cara que la de Welspun. Esa rebaja no alcanzó para modificar el orden de mérito ni para acercarse a la oferta más competitiva.

Condiciones financieras y garantías, otro factor clave

Más allá del precio, la licitación evaluó aspectos financieros y contractuales que resultan centrales en proyectos de gran escala. En este punto, Welspun también logró una ventaja diferencial. La empresa india ofreció mayor flexibilidad en la forma de pago y en las garantías exigidas, un elemento especialmente valorado en una obra donde la estructura financiera es muy sensible a cualquier desviación.

Estas condiciones mejoradas contribuyeron a reducir riesgos para el consorcio adjudicatario y a facilitar la ejecución del proyecto en tiempo y forma. En el análisis integral —técnico, económico y financiero—, la propuesta de Welspun resultó la más conveniente para el interés del proyecto.

Adjudicación y unanimidad de los accionistas

Tras la evaluación completa de todas las ofertas, la licitación fue adjudicada formalmente a Welspun el 23 de diciembre de 2025. La decisión fue tomada por unanimidad de los accionistas de Southern Energy, el consorcio responsable del proyecto, lo que refuerza la idea de que no se trató de una resolución aislada ni impuesta por un solo actor, sino de un consenso entre compañías con fuerte peso en el sector energético.

Welspun es una empresa de primer nivel a escala global, con presencia en más de 50 países y una dotación superior a los 30.000 empleados. Su trayectoria internacional, sumada a su competitividad económica y financiera, fue determinante para inclinar la balanza.

Ofertas fuera de plazo y cierre del proceso

Una vez adjudicada la licitación, el proceso ingresó en su etapa final. Sin embargo, el 24 de diciembre, un día después de la adjudicación, Tenaris presentó una nueva oferta por fuera del plazo establecido para la recepción de propuestas. En ese momento, la licitación ya había sido cerrada y el proceso se encontraba formalmente concluido.

Aun así, el 30 de diciembre se informó a Tenaris que, incluso con esa mejora, su oferta seguía siendo casi un 25% más alta que la ganadora, con una diferencia cercana a los 50 millones de dólares. Posteriormente, el 6 de enero de 2026 —15 días después de la adjudicación y con el contrato ya firmado con Welspun—, Tenaris volvió a presentar otra propuesta, esta vez ofreciendo igualar las condiciones comerciales de la oferta más competitiva.

La respuesta fue negativa. El 7 de enero se reiteró que la presentación estaba fuera de plazo y que aceptar una modificación en ese contexto sería incompatible con la integridad del proceso licitatorio. Desde Southern Energy se sostuvo que una licitación de estas características debe garantizar igualdad de oportunidades para todos los participantes y respetar estrictamente los tiempos y reglas fijados de antemano.

Un proceso que explica la decisión final

El detalle del proceso licitatorio muestra que la adjudicación a Welspun no fue el resultado de una decisión improvisada ni de una preferencia discrecional por un proveedor extranjero, sino la consecuencia de una competencia internacional en la que primaron el precio, la solidez técnica y las condiciones financieras.

En un contexto de apertura económica, revisión de costos y búsqueda de inversiones de largo plazo, este proceso se convirtió en un caso testigo sobre cómo se toman decisiones en proyectos estratégicos. Más allá de la polémica posterior, la licitación dejó en claro que, para obras de esta escala, la competitividad integral —y no solo el origen del proveedor— fue el criterio que terminó definiendo el resultado.

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