31 de mayo 2006 - 00:00

Duda, ¿adónde fue a parar el optimismo?

Duda, ¿adónde fue a parar el optimismo?
Si el problema de mayo hubiera sido la inflación, los sectores más beneficiados hubieran sido los de la energía, el industrial y el de materias básicas. Cuando a esto sumamos que el mercado se derrumbó ayer luego de que la gente de Wal-Mart admitiera que el incremento de la gasolina y los servicios públicos fue la causa de la disminución de sus ventas, la conclusión es obvia: hay temor a un freno en la expansión económica.

Hubo quien quiso vincular el 1,63% que perdió el Dow (cerró en 11.094,43 puntos) con la caída en la confianza de los consumidores, pero es más probable que las declaraciones del presidente de la Fed de Chicago, acerca de que la inflación corre por "la banda superior", fueran lo que afectó el ánimo de los inversores (la tasa de 10 años trepó a 5,08 por ciento). Si bien es demasiado prematuro para sacar conclusiones, de a+b tenemos que el temor del mercado es recesión+inflación=stagflasion. De darse este panorama, el trabajo que le espera al nuevo secretario del Tesoro -Henry Paulson- será bastante distinto a lo que él suponía. Sus dotes de "gran vendedor" (Snow no fue un mal secretario, pero la tendencia de algunos presidentes de achacarse todo los éxitos y que sus subordinados carguen con los fracasos, tuvo su costo) e incluso su ardiente defensa de la "globalización" tal vez no le sean suficientes, aun cuando "su contrato" es por apenas dos años. No es que esto le preocupe mucho a Paulson, quien tiene fama de ser un gran tomador de riesgo (el Valor a Riesgo de Goldman equivalió a una pérdida diaria de u$s 92 millones durante el último trimestre, frente a u$s 35 millones de Lehman o u$s 25 millones de Bear Stearns, Morgan Stanley lo supera con u$s 105 millones), después de todo su empresa es la que promociona la idea de un petróleo en u$s 105 por barril o más.

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