Nueva York (ANSA) - El proyecto del flamante presidente Néstor Kirchner de iniciar un ambicioso plan de obras públicas para reactivar la economía despertó dudas y escepticismo entre los analistas económicos de Wall Street y la prensa especializada de los Estados Unidos.
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Los economistas estiman que tras el colapso que sufrió la economía argentina a fines de 2001, Kirchner tendrá las manos atadas para implementar su plan, dada la estrecha situación fiscal de la Argentina. «Realmente no sé cómo se propone pagar por todos esos programas que está proponiendo», dijo Tim Ramsey, estratega de mercados emergentes del banco de negocios Bear Stearns, en Nueva York.
En este sentido, el influyente periódico estadounidense «The Wall Street Journal» (WSJ) calificó a Kirchner como el «New Dealer patagónico» en una sarcástica alusión al plan denominado New Deal que llevó adelante el presidente estadounidense Franklin Roosevelt en la década del treinta con el objetivo de reactivar la economía de su país.
Según el WSJ, el nuevo gobierno de Kirchner evitó precisar aún cuánto está dispuesto a gastar en su propuesto plan de obras públicas, un dato considerado no menor entre los inversores.
«En la década del treinta, Estados Unidos superó la más profunda crisis financiera y económica del siglo de esa manera», destacó el WSJ al citar precisiones del plan que pregona Kirchner.
Por su parte, un economista del Chase Morgan Stanley que solicitó no ser nombrado dijo que «Kirchner enfrentará enormes presiones para renegociar la deuda de 52.000 millones de dólares de la que el gobierno no ha pagado un centavo desde la cesación de pagos de diciembre de 2001». «Y no hacer pagos sobre una deuda existente, significa que no habrá ningún dinero para gastar en otros programas», advirtió a su vez el WSJ. Para los analistas de Wall Street, la Argentina debe continuar sus negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, buscando darles un nuevo impulso a las conversaciones.
•Apuesta
El economista Walter Molano, del banco de inversiones BCP Securities, señaló que «el nuevo presidente argentino presentó una visión muy populista del país». Sin embargo -agregó Molano-«los inversores ignoraron las declaraciones de Kirchner, porque apuestan a que continuará con las políticas económicas de su predecesor, Eduardo Duhalde».
En este último punto tal vez radiquen las principales esperanzas de los inversores, que ahora se conforman con una continuación de las políticas del gobierno anterior. Aunque en el aspecto particular de la renegociación de la deuda las expectativas son -en el mejor de los casos-moderadas, sobre todo teniendo en cuenta que en su discurso de asunción Kirchner ya advirtió que el pago de la deuda estará supeditado a la mejora en los índices socio-económicos de la Argentina.
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