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5 de noviembre 2002 - 00:00

Duhalde gana hoy pero ¿después Menem?

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Menem sabe que su acercamiento con el sanluiseño es totalmente circunstancial sólo por la coincidencia de ambos en la fecha 15 de diciembre contra el duhaldismo. La excepción en política es que dos que se sientan realmente fuertes para ganar lleguen a coincidencias.

El equipo de Menem intuyó siempre que aun imponiendo la fecha 15 de diciembre para la elección interna del PJ, Rodríguez Saá no participaría porque ya tiene decisión firme de no arriesgarse en una interna partidaria. Con un triunfo legítimo posible de Menem o uno ilegítimo del «aparato bonaerense» de Duhalde. El candidato de San Luis cree, firmemente, que su gran chance es ir directamente a la elección presidencial de marzo.

La decisión de no concurrir, enviando sus representantes, al Congreso Justicialista de hoy le cuesta a Menem porque va contra las estrategias de toda su vida política. Siempre fue hacia adelante contra todos los riesgos, inclusive los físicos como aquella reunión del peronismo en el ex teatro Odeón, donde salió triunfante el santafesino José María Vernet apoyado por Lorenzo Miguel y el sindicalismo militante lo agredió a trompadas. También el día de los panes por el aire en un almuerzo en una bodega mendocina donde recibió alguno y se quejó fuerte su entonces esposa Zulema.

El no concurrir hoy le resta gravitación momentánea en un foro de discusión peronista pero sus operadores le advirtieron que si convalidaba vendría la ofensiva sobre la mesa ejecutiva nacional que preside con el duhaldismo intentando copar todos los resortes partidarios para cuando vuelva al llano.

Pero lo que más gravitó en la abstención es que el menemismo sigue considerando al sanluiseño Adolfo Rodríguez Saá como el verdadero oponente en la carrera hacia el poder y no a Duhalde, al que ve como dominado por arrebatos sin destino cierto y hasta comprensibles por eso.

Todos estos movimientos están condicionados por la espera de menemistas y duhaldistas del fallo de la Cámara Nacional Electoral que rechazaría la inconstitucionalidad de la Ley 25.611 que dictó la jueza María Servini de Cubría. Esa ley estableció las internas abiertas para elegir candidatos, y está suspendida.

Ese fallo tiene como fecha última de salida el lunes próximo y restauraría el mecanismo de internas abiertas con una posible modificación de la fecha de internas, quizá para febrero.

Es muy posible que el duhaldismo triunfe hoy llevando la interna del PJ del 15 de diciembre al 19 de enero. ¿Qué habrá logrado?

En primer lugar 34 días más de postergación de algo que para el presidente Duhalde es una pesadilla: un candidato justicialista triunfante vanaglorián-dose de ello. Peor aún si ese ganador resultara Menem o Rodríguez Saá. Si fuera otro --aun-que es remoto-no tendría este problema de angustia.

La otra pesadilla -siempre con Rodríguez Saá o Menem- la tendrá desde la elección de un nuevo presidente de la Nación, el 30 de marzo, hasta que entregue el poder el 25 de mayo. Allí serán 55 días de casi total oscurecimiento de su figura como «presidente designado» frente a la enorme representatividad que tendrá un «presidente electo» en urnas.

Pero por ahora está en juego la «pesadilla I» que llevándola 34 días más adelante se achica.

Pero hay algo más que le significa a Duhalde triunfar e imponer el 19 de enero para la interna partidaria. Meses atrás, en otro contexto, sostenía ante un periodista de este diario que la provincia de Buenos Aires -su provincia donde mantiene aceitada al máximo la estructura partidaria- representaba «más de 40% de la decisión del peronismo de todo el territorio nacional y que puede llegar a más de 55% porque seguro Kirchner (Néstor, santacruceño) y Rodríguez Saá (Adolfo, sanluiseño) irán por afuera del partido».

Ese cálculo presidencial sigue vigente. Seguramente Rodríguez Saá irá «por afuera» porque su habilidad política ante una postergación de fechas que hoy disponga el Congreso Justicialista será una oportunidad única, para justificar eludir algo que nunca le interesó: competir con Menem en una interna justicialista cuando ve su mejor chance en ir directo a una elección general el 30 de marzo donde, aun cuando pierda con el riojano, le queda la posibilidad de ganar en el ballottage sumando, quizá mucho del «antimenemismo», sobre todo de izquierda. De ahí su fuerte pronunciamiento a favor de la interna del PJ el 15 de diciembre, aunque esto le haya provocado una no querida alianza circunstancial con el rival que también más tema, Menem. En realidad el único al que teme Rodríguez Saá porque sabe que, más allá de encuestas falseadas en estos últimos días, hasta ahora es inevitable que si hay un ballottage en marzo sea entre dos justicialistas ya que muy poco ha cambiado -desde la encuesta real que hicieron

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