11 de septiembre 2002 - 00:00

Durísimo ataque de empresarios cristianos contra el gobierno (11/09/02)

Los empresarios continúan tratando de hacerse oír; a las declaraciones públicas de la flamante AEA (Asociación Empresaria Argentina) y las de la unión que conformaron la Cámara Argentina de Comercio y la Sociedad Rural, se sumaron ayer los ejecutivos agrupados en la ACDE (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa), quienes hicieron «un llamado de atención sobre seis temas fundamentales». En un documento distribuido ayer, la ACDE «denuncia algunas situaciones que afectan lo cotidiano e impiden avanzar en soluciones de largo aliento». El comunicado enumera esas situaciones con dureza: No existe estado de derecho. Es imprescindible su recuperación con respecto a la Constitución nacional. La ruptura de los contratos públicos y privados, el avasallamiento del derecho de propiedad, el ejercicio arbitrario del poder, las transgresiones permanentes al orden constitucional, la lucha corporativa y los acuerdos espurios entre los distintos poderes del Estado, son signos que muestran la disolución sistemática y progresiva del sistema políticoinstitucional-jurídico, acercando al país al umbral de la anarquía.
 
El gobierno y sectores de la partidocracia política están destruyendo el sistema democrático. Es imprescindible instrumentar la reforma política reclamada por la ciudadanía, que permita construir una nueva forma de hacer política al servicio del ciudadano y en la búsqueda del bien común.

Se destruyó la confianza, condición básica para el funcionamiento de la economía. Es imprescindible reconstruir el sistema monetario, bancario y financiero, y definir una política económica que brinde previsibilidad y permita reinsertar a nuestro país en el mundo.

La falta de seguridad física agravó la indefensión de los ciudadanos, ya seriamente afectados por la inseguridad jurídica. Esto hace que la población viva en el desamparo, la desprotección y la búsqueda de seguridad y Justicia por mano propia.
 
La situación social se deterioró significativamente aumentando los índices de pobreza, de desempleo, de marginación y hasta de expectativa de vida en franjas importantes de la población. Como hombres de empresa debemos comprometernos en incentivar la creación de empleos genuinos tomando los riesgos que ello implica.
 
La destrucción de las instituciones se agravó por las graves carencias morales de buena parte de la dirigencia política, empresaria -de la cual formamos partesindical y social, que no sólo no ha reaccionado impidiendo la anomia institucional, sino que viviendo en la mentira permanente, pretende avanzar en la usurpación de lo público defendiendo privilegios corporativos y personales.

El documento concluye afirmando que «aun cuando falte mucho por avanzar en la creación de consensos estamos convencidos de que el 'Diálogo Argentino' ha sido un paso adelante. Sin embargo, el gobierno no ha cumplido su compromiso de impulsar las propuestas persistiendo en construcciones clientelistas en lugar de privilegiar el bien común de toda la ciudadanía e iniciar la atención de los urgentes problemas no resueltos. El presidente de la Nación debe cumplir su palabra y asumir este compromiso».

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