29 de agosto 2006 - 00:00

Echó Evo al jefe de petrolera estatal

• El funcionario era acusado de corrupción
• Además, busca conciliar para evitar demandas de Repsol
• Apura el pago de impuestos de las petroleras para obtener dinero con que extraer gas.
La Bolivia gobernada por la izquierda da la sensación de estar empezando siempre de cero. La estatización del gas fue presentada por Evo Morales como una verdadera refundación del país, pero las dificultades que creó ( todas previsibles, en verdad) impiden su puesta en marcha y el cumplimiento de tantas promesas. A sólo 120 días de lanzada la medida, el mandatario parece corroborar varios de los males que se le adjudican al estatismo: favorecer la corrupción, condicionar las inversiones y la iniciativa privada, frenar el desarrollo. Morales sabe que algo anda mal y no oculta su frustración, pero por el momento sólo atina a repetir viejas recetas.

La Paz (AFP) - El presidente Evo Morales relevó ayer de la dirección de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB) a su estrecho colaborador Jorge Alvarado, acusado de corrupción, y sentó en su lugar a un experto en el tema, Juan Carlos Ortiz.

Alvarado había sido acusado por la superintendencia del sector petrolero de irregularidades por suscribir con una empresa brasileña un acuerdo de canje de 2.000 barriles diarios de crudo por diésel, a contramano del decreto de nacionalización de hidrocarburos que Morales promulgó en mayo pasado. Una investigación de la Contraloría encontró « indicios de responsabilidad administrativa» en el trámite de la gestión efectuada por Alvarado.

El jefe de Estado dijo haber aceptado la dimisión de Alvarado, a quien volvió a definir como «incorruptible», pero a quien también instó a demostrar su inocencia.

«El compañero Alvarado es un compañero incorruptible (..) Como (el informe de la Contraloría) dice que hay indicios de responsabilidad administrativa, el compañero Alvarado queda en la responsabilidad de aclarar, de hacer su descargo correspondiente», afirmó Morales durante el acto de posesión de nuevas autoridades en el palacio presidencial Quemado de La Paz. Un informe del mismo Ministerio de Hidrocarburos, que tutela YPFB, encontró «responsabilidad administrativa» en los actos de Alvarado, que negó los cargos. En su carta de renuncia dirigida a Morales, Alvarado arguyó que «con falsas acusaciones se ha querido mostrar que he cometido un acto de corrupción» en la administración de YPFB y que «en honor a mi lealtad a nuestro partido (el Movimiento Al Socialismo) y en particular a su persona, a quien reconozco como mi único líder, y para evitar que se siga haciendo daño al gran ideal del cambio en nuestro país, pongo a consideración suya mi renuncia».

El relevo de Alvarado se registra días antes de que la fiscalía boliviana emita su veredicto sobre el caso que acosó al gobierno de Morales. El primer mandatario boliviano también instruyó el nombramiento del indígena Guillermo Aruquipa como nuevo viceministro de Exploración y Producción.

El abogado Santiago Berríos fue designado nuevo superintendente de Hidrocarburos.

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