12 de enero 2007 - 00:00

Economistas dudan de efectividad

Los economistas no tienen una opinión cerrada sobre la decisión del gobierno de lanzar un incremento para las retenciones a las exportaciones del complejo sojero para contener la inflación de los lácteos y las harinas. Algunos critican la decisión asegurando que no servirá para contener la inflación y que se reducirá el bienestar general. Otros destacan la medida como acertada, al quitar ingresos a un sector con buena rentabilidad para ayudar, con un fondo, a los productores de bienes esenciales. Algunos consideran, además, que se trata de una decisión eficiente para desalentar la inflación.

A continuación las principales declaraciones de los economistas:

ALDO ABRAM
(Director de la consultora EXANTE)

Este tipo de medidas no reducen la inflación. Esta es determinada por el Banco Central a través de la emisión de moneda y luego los precios se reacomodan.

Le están sacando la plata al productor de soja y de aceite para subsidiar a otro sector, se generan más distorsiones. Además, se están poniendo parches que generan más ineficiencia en la economía. Esto, a su vez, reduce el bienestar económico general.

No hay que olvidar que los precios son las señales que reciben los inversores y con estas medidas lo que logra el gobierno es que se invierta donde a él le conviene, que no es para nada eficiente.

LUCIANO LASPINA
(Director de la consultora Macrovisión)

Es muy difícil decidir si la medida es positiva o negativa porque es una medida distributiva. Sí puede decirse que es audaz. Lo bueno es que corrige el grave error conceptual que el gobierno venía cometiendo con las prohibiciones a las exportaciones de carne y trigo. Al castigar a estos sectores lo que terminaba haciendo era reducir la oferta de dichos bienes, desalentando su producción. Castigar al trigo y al maíz para que bajen los precios del pollo y del pan, que son bienes de la canasta básica, impulsa a trasladarse a la soja y el gobierno lo aprovechó con esta nueva medida.

Ahora se corrige el error y se logra un subsidio cruzado. Se aumentan las retenciones de un producto como la soja, que no entra en la canasta básica y que viene teniendo muy buena rentabilidad por los mayores precios. Lo que sí se puede criticar es que el gobierno cambia las reglas de juego del campo todos los meses con sus medidas. Y eso no es bueno.

MARIA CASTIGLIONI COTTER
(Directora de la consultora Castiglioni, Tiscornia & Asoc.)

La nueva medida está en línea con la política del gobierno de contener los precios de los alimentos que pesan en la canasta básica. No estoy a favor de las retenciones, pero esta idea va a ayudar a cumplir los objetivos del gobierno y probablemente sea eficiente, ya que va a reducir el precio de referencia en el mercado interno.

Creo que hay otras formas para ayudar a la economía, como reducir los costos en el sector industrial doméstico. Ayudando a pagar los precios de los insumos que tienen que importarse. Lo interesante es que, además de aumentar las retenciones, se genera un fondo para financiar a los productores de alimentos esenciales. Si se seguían incrementando los impuestos a la exportación del trigo y el maíz se iba a subir el atractivo de la soja.

La idea es que los precios de los alimentos no sigan subiendo y pesando cada vez más en la canasta básica, sobre todo de cara a los aumentos salariales que los gremios van a empezar a negociar este año.

No me sorprende la medida; el sector de la soja viene con buenos precios y buenos márgenes.

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