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Lo que ha hecho el gobierno es una aberración jurídica, al restringir el uso de cuentas en dólares. El primer absurdo de todo esto es que hace un mes Cavallo incentivó a todos a dolarizarse. Ahora castigan a todos los que se dolarizaron. El segundo absurdo es que mientras la plata esté en el «corralito», cuál es el problema que lo puedas usar. La gente que planeaba hacer algún gasto y tenía el dinero en caja de ahorro en dólares o cuenta corriente en dólares, ahora ya no puede disponer de él. ¿Con qué vamos a comprar argentinos? Acá se va a parar todo. El tercer absurdo es que no se puede actualizar ningún contrato por índice de precios. Entonces, por ejemplo, si uno alquila una propiedad no se puede: el inquilino quiere pesos y el propietario, dólares, porque no puede actualizar los precios si hay inflación. Entonces la única alternativa que queda es pagar el contrato por adelantado pero ¿quién tiene el dinero ahora para hacerlo?
Yo me pregunto ¿a quién se le ocurrió esto? Deberían dejar que esto quede como está y que haya un tipo de cambio flotante en el «corralito». ¿Cuál es problema que pases los depósitos de plazo fijo a caja de ahorro? Los que hicieron esa normativa son ignorantes totales. Parece que el que la hizo, la hizo para castigar a los que se pasaron de pesos a dólares como si fueran delincuentes cuando sólo son pequeños ahorristas que lo único que querían era preservar sus ahorros.
Acá no existe más el sistema financiero. La normativa transmite ignorancia y para al país entero. Esto es el colmo del absurdo. Vamos a terminar en una dolarización, que al menos serviría para recuperar la confianza.
Hay que hacer que la gente confíe en los bancos. Está todo embarullado. Hay gente que cobra en pesos y tiene que pagar importaciones en dólares. Y la realidad es que la gente común se dolarizó. La dolarización ahora sería una salida clara para que la gente confíe nuevamente en los bancos. Habría que dolarizar todo a $ 1,4. En este momento es muy difícil hacer algo. Pero debe haber certidumbre cambiaria. Soy cauto. No soy optimista pero tampoco pesimista. El gobierno definió recién la primera etapa de este plan que es la etapa de los bancos para hacer andar al sistema. Ahora viene la etapa de mandar el presupuesto con superávit y que las provincias reduzcan gastos. Y la última etapa a concretar hasta el 15 de febrero es que el FMI apruebe el presupuesto y le dé entre u$s 10.000 millones y u$s 15.000 millones de ayuda financiera.
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