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"Es un éxito para el país porque representa el acceso al mercado internacional luego de la declaratoria de mora de pago desde el año 1999, lo que permite que Ecuador sea otra vez agente para futuras emisiones de los inversionistas", expresó una declaración del Ministerio de Economía en Quito.
La demanda total por los papeles ecuatorianos fue por 1.520 millones de dólares, pero según la ministra ecuatoriana de Economía, Magdalena Barreiro, se hizo una cuidadosa selección.
"Se procedió a escoger a los mejores demandantes, es decir aquellos que se sabe van a mantener la deuda y no la van a vender al siguiente día en grandes cantidades" dijo la ministra desde Estados Unidos a medios ecuatorianos.
La moratoria fue declarada por el gobierno del ex presidente Jamil Mahuad, derrocado en enero de 2000, en medio de la mayor crisis bancaria -que dejó pérdidas estimadas en unos 5.000 millones de dólares al Estado- y un acelerado incremento de los precios que amenazaba con una hiperinflación y una devaluación monetaria.
Para frenar la inflación y la depreciación del sucre (moneda nacional), Ecuador dolarizó su economía en marzo de 2000, a un tipo de cambio fijo de 25.000 sucres.
En principio Ecuador tenía previsto colocar papeles por 750 millones. "No se llegó al tope porque hay que dar una señal de control y que no estamos tratando de llegar al mismo", apuntó la ministra Barreiro.
Con la asesoría de Deustche Bank y JP Morgan, los bonos ecuatorianos fueron colocados el pasado miércoles a 10 años de plazo (hasta diciembre de 2015), con una tasa de interés del 9,375% y a un precio de 91,692 centavos de dólar.
Barreiro, quien no descartó una nueva emisión, también indicó que Venezuela -que con anticipación se había comprometido a comprar bonos ecuatorianos por unos 300 millones de dólares- luego de captar papeles argentinos sólo adquirió 25 millones.
"No es que Venezuela no quiso, sino que nosotros no necesitábamos más", señaló la ministra al periódico El Universo.
Los recursos se destinarán el próximo año a reducir la deuda interna acumulada en Certificados de Tesorería (Cetes) y a la recompra de bonos Global 2012, añadió.
"En deuda interna tenemos cerca de 800 millones en Cetes. Hay que retirarlos porque presionan a la caja fiscal", explicó Barreiro al diario quiteño El Comercio.
La intención de Quito es vender los papeles a largo plazo y bajo interés para generar recursos con los cuales comprará su deuda colocada a corto tiempo y altas tasas.
El gobierno ecuatoriano dispone, además de los recursos generados por esta operación de bonos, de unos 400 millones de dólares correspondientes a un fondo petrolero de reserva.
La deuda externa pública de Ecuador, con unos 12,2 millones de habitantes, se ubicó en 10.336,2 millones de dólares en octubre último, equivalente a 32,27% del Producto Interno Bruto (PIB), frente a los 10.394,9 millones de setiembre (32,45% del PIB), de acuerdo al Banco Central (BC).
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