El gobierno norteamericano lleva ya dos años pidiendo a China que modifique la paridad cambiaria que del yuan fijada en 8,28 unidades por dólar. Sin embargo,
La ira del Congreso estadounidense y de los principales grupos industriales norteamericanos va en ascenso, de la mano del crecimiento del déficit comercial con China, y a medida que el superávit comercial chino se acerca a niveles récord.
Washington exige la apreciación del yuan para evitar que el tipo de cambio actual continúe operando como un subsidio a las exportaciones chinas, que no sólo ganan mercado en EE.UU., sino que, además, están invadiendo las góndolas de otros países industriales miembro del G-7.
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