14 de octubre 2004 - 00:00

EE.UU. podría sentir ya suba del petróleo

John Snow
John Snow
Washington (AFP) - Los precios del petróleo amenazan a la economía estadounidense, motor de la actividad mundial, y que hasta ahora había superado el desafío planteado por la suba del barril de crudo de 38 a 50 dólares en tres meses, coincidieron expertos.

El crudo aumentó 70 por ciento en un año, y sin embargo la economía no se derrumbó pese a que acusó el golpe, y la inflación tampoco se disparó como luego de la crisis petrolera de los años '70. Una de las grandes diferencias con la situación actual es que «las anteriores explosiones de los precios de la energía tuvieron lugar en general cuando la economía ya tenía problemas y la productividad disminuía», subrayó John Lonski, de Moody's Investors Services.

Esta vez, el inicio del alza de los precios, a mediados de 2003, coincidió con el despegue de la economía estadounidense, por lo que las compañías se encuentran en mejor situación para enfrentar el momento
.

«Lo que es único esta vez es que el alza de los precios se produjo en un contexto de tasas de interés bajas», añadió Lonski.

Al mantener muy débiles sus tasas de interés, la Reserva Federal le dejó margen de maniobra a las empresas y los particulares, lo que les permitió asumir los duros golpes petroleros.

Otra razón es que, a diferencia de hace 30 años, la energía pesa mucho menos actualmente en las cuentas de las empresas: equivale a 7% de los costos de producción contra 70% en el caso de los costos salariales. Esta situación explica que no necesitaran aumentar sus precios tan rápidamente
.» De todas formas no tenían verdaderamente opción. La competencia es tan feroz que no tienen mucho margen de maniobra sobre los precios», subrayó Sung Won Sohn, del banco Wells Fargo.

• Compensación

Y con las sobrecapacidades heredadas de las masivas inversiones de los años '90, las empresas tenían reservas de productividad que les permitieron compensar los sobrecostos de la energía.

Pero esta resistencia podría terminar fisurándose
.

«Esto reduce los beneficios de las empresas, afecta sus márgenes operativos y,
si las cosas siguen así, tendrá consecuencias sobre las expectativas de las empresas y de las inversiones», dijo preocupado, el martes, el secretario de Tesoro estadounidense, John Snow, durante un viaje a Ohio.

«En general se considera, luego que los precios del petróleo se multiplicaron por cuatro en 1973-'74 y se duplicaron en 1978-'79, que el alza de los precios actúa como un impuesto sobre los consumidores, reduciendo sus gastos, lo que amputa el crecimiento», recordó John Llewelyn de Lehman Brothers.

El gobierno estadounidense prevé así una fuerte alza de los precios de los productos petroleros hacia fin de año, lo que equivaldría a un impuesto de 33.800 millones de dólares para los hogares y reduciría 0,4% su presupuesto disponible, según los cálculos de Merrill Lynch.

La confianza de los estadounidenses corre el riesgo de verse afectada al menos tanto como sus finanzas, lo que podría debilitar aun más los gastos de consumo, que representan tres cuartas partes del crecimiento estadounidense.


Del lado de las empresas, «los industriales comienzan a aumentar los precios de sus productos», observó Lonski, que cree que «a largo plazo, la disparada de los costos llevará a una inflación más elevada», lo que incitaría a la Fed a aumentar sus tasas y pesaría sobre el crecimiento. «Creemos que el alza de los precios de la energía será nuevamente un desafío para el crecimiento estadounidense», estiman Richard Berner y David Greenlaw, de Morgan Stanley.

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