El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por estos días estuvo el ex embajador de George W. Bush y Bill Clinton en la OEA, Luis Lauredo, en Buenos Aires y participó de varias reuniones. En estas tenidas se tocaron varios temas, a saber:
1) en la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires sigue sin designarse titular después de la ida de James Walsh -tampoco el segundo-, lo cual estaría indicando el grado de importancia que se otorga a la representación en la Argentina, tanto por lo que ocurre localmente como en Washington.
2) La impresión es que Bush ha hecho un ademán que significaría algo así como «vení que te quiero conocer». El comentario escuchado es que no debe interpretarse que es lo mismo que hace con Tony Blair, Ariel Sharon o incluso Yasser Arafat cuando los convoca a la Casa Blanca.
3) La actitud observada en el Palacio San Martín es como si en Buenos Aires desconocieran los canales más adecuados para manejarse con EE.UU. En plena administración de los halcones republicanos, parece poco prudente mandar allá a Bordón que carece de los contactos adecuados, cuando tampoco se han instrumentado previamente desde Buenos Aires.
4) Aseguran que Bush quiere saber qué hará la Argentina en temas considerados clave: cuándo, cómo y qué se pagará de la deuda externa por ejemplo. Kirchner y antes, Duhalde, han creído que hablar con Enrique Iglesias es hablar con el BID -de hecho fue condecorado por Duhalde antes de dejar el gobierno-, cuando el que manda ahí es EE.UU. que tiene 37% del capital accionario.Y su hombre en el BID es José Fourguet (ex CIA para Latinoamérica), mucho más pesado que Iglesias en términos de influencia.
El 17 de agosto está previsto que aterrice en Buenos Aires el venezolano Hugo Chávez. En estos días está el canciller de Venezuela en Buenos Aires arreglando los detalles de esa visita. En Washington señalan que hay que entender que Cuba no es un objetivo de la política exterior de los EE.UU. sino un conflicto de seguridad nacional, por lo tanto no forma parte de la agenda del Departamento de Estado. Venezuela sí es un objetivo de la política exterior de EE.UU.
Y en ese caso el hombre a consultar se llama Roger Noriega (era el jefe de gabinete del ex senador Jesse Helms), actual subsecretario de Estado para América latina. En estos días está de visita en Buenos Aires Manuel Rocha, otrora el hombre fuerte de la CIA y el Departamento de Defensa, y hoy sólo dedicado al lobby en favor de una empresa radicada en Miami. Tanto Rocha como el ex embajador James Walsh son hoy dos honorables jubilados, sin peso político en la administración de Bush (h).
No ocurre lo mismo con hombres como Tom Shannon, que responde a la poderosa Condoleeza Rice. O el propio Lauredo, que se reporta en Washington DC con el influyente secretario de Comercio, Tom Evans. Todos ellos piensan que la Argentina no tiene un plan y que hasta ahora esta gestión se ha limitado a coquetear con los europeos.
Hay hechos que deberán ser revisados si parte de la gestión en Economía está basada en las exportaciones y en el superávit de la balanza comercial. La Fundación Pro-Chile tiene abiertas 42 oficinas en todo el mundo. Export.Ar -ente creado desde el Palacio San Martín-, tiene prohibido por ley abrir oficinas en el exterior, autolimitándose en su accionar. El otro detalle es que la Argentina es parte de la construcción del ALCA, y así lo ratificaron Menem, De la Rúa y Duhalde, y esos acuerdos, como los del Mercosur, forman parte de la agenda de compromisos asumidos por la Argentina.
Dejá tu comentario