Estados Unidos perdió 345.000 empleos en mayo, muchos menos de lo esperado por los analistas y la menor cantidad desde la profundización de la crisis en septiembre, una señal de que el deterioro del mercado laboral podría estar perdiendo fuerza.
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No obstante, el Gobierno estadounidense dijo además que la tasa de desempleo subió a un 9,4 por ciento, un máximo desde julio de 1983, frente al 8,9 por ciento de abril. Los mercados esperaban una tasa de 9,2 por ciento.
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