La economía estadounidense atraviesa una fase de desaceleración pero no está en recesión, como lo atestigua el consumo de los hogares, los gastos de construcción o la leve recuperación del índice de actividad de los grupos manfactureros.
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Los índices publicados ayer dan crédito al presidente de la Reserva Federal (Fed), Alan Greenspan, que si bien afirmó el miércoles que la fase de desaceleración de la economía estadounidense «aún no terminó», consideró que se percibía un movimiento de inflexión.
Si bien «predominan los riesgos de una mayor desaceleración», la debilidad económica constatada a fines del año pasado «parece menos evidente en enero y en febrero», declaró Greenspan ante la Cámara de Representantes.
Ayer, la agrupación de directores de compra de los grupos manufactureros (NAPM) indicó que su índice de actividad se fortaleció 0,7 puntos en febrero en relación con el mes anterior para establecerse en 41,9%. Este nivel permanece por debajo de un mínimo (42,7%) que refleja una contracción de la economía en su conjunto, pero la mejora es notable.
«El promedio del índice para enero y febrero (41,6%) corresponde a un retroceso de 0,4% del Producto Interno Bruto (PIB) a ritmo anual», estimó Norbert Ore, que preside la realización del estudio mensual del NAPM.
Esto significaría que la economía entró ahora potencialmente en recesión, una opinión que no comparte Henry Will-more, economista jefe de Barclays Capital.
«El sector manufacturero continúa estando bastante más débil que el resto de la economía» y permanecerá deprimido todo a lo largo del año, indicó Willmore. Pero «el sector manufacturero significa menos de un cuarto en el conjunto de la economía y es improbable que arrastre a la economía a una recesión», explicó.
Incluso con la moral frágil, como atestigua la caída del índice de confianza publicado el martes, los hogares estadounidenses continúan consumiendo. En enero, sus gastos aumentaron 0,2%, o sea un ritmo idéntico a diciembre, dijo Stan Shipley, economista de Merrill Lynch.
Esta progresión deja entrever un ritmo de crecimiento de 3% del consumo en el primer trimestre, estimó Shipley. Más prudente, Willmore se inclina por un ritmo de entre 2% y 2,5%, lo que teniendo en cuenta la corrección sobre las reservas, daría un crecimiento del PIB de 0,5% a ritmo anual en los tres primeros meses del año.
Una mirada a los pedidos de seguros de desempleo, corregidos por las condiciones climáticas y el desempleo técnico en el sector automotor, «no muestra todavía una economía en recesión», subrayó Shipley.
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