Periodista: ¿Se alinean los astros? ¿Confluyen, por fin, en una misma visión: la economía está firme, crece más que vigorosa, y es hora de comenzar la tarea de desmontar el estímulo extraordinario?
Periodista: ¿Se alinean los astros? ¿Confluyen, por fin, en una misma visión: la economía está firme, crece más que vigorosa, y es hora de comenzar la tarea de desmontar el estímulo extraordinario?
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Gordon Gekko: Después de revisar las cuentas nacionales y las condiciones laborales la idea de un estancamiento en ciernes se quedó sin puntos de apoyo. Y el discurso de la Fed, que hace mucho hincapié en el tapering (y en una suba de tasas hacia fines de 2022) refuerza esa impresión.
P.: La presunta debilidad de la recuperación fue la sospecha que clavó la caída sostenida de las tasas largas, pero ella también revirtió su andar.
G.G.: Una semana atrás la tasa de diez años tocó 1,13%, hoy (por ayer) orilla 1,34%. Es un giro rotundo. Pero la idea sobrevive. Las tasas reales de interés –toda la curva de TIPSs– siguen estacionadas por debajo de cero. El TIP a 10 años rinde lo mismo que un año atrás, como cuando la recuperación económica o las vacunas anticovid eran temas debatibles.
P.: La Bolsa volvió a los récords, y la data económica robusta le da la razón. Pero los bonos no están convencidos del todo. ¿No cree que la suba de tasas nominales continúe? ¿O ya vimos el piso, y que las tasas largas aumenten es inevitable?
G.G.: Mañana (por hoy) conoceremos la inflación minorista de julio. Si las tasas trepan, en buena medida, es por esa incertidumbre.
P.: Un mal número puede empinarlas mucho más.
G.G.: Tiene que ser muy malo, no basta con que sea alto. Debe sugerir que existe contagio, un desplazamiento de la suba de precios hacia una porción mayor de la canasta de bienes y servicios. Sobre todo, tiene que afectar a los servicios. Las empresas alertan sobre las presiones de costos, sobre la necesidad que tienen de cambiar sus estrategias de fijación de precios. Debería surgir evidencia estadística que corrobore la relevancia de sus declaraciones. De lo contrario, los bonos están convencidos de que no hay un problema de inflación que persista.
P.: Si se equivocan en estimar la fortaleza de la actividad, por qué no podrían pifiar también sus proyecciones implícitas de inflación.
G.G.: No son infalibles. No sería la primera vez que ocurre. Pero entendamos qué nos dice la información que tenemos a mano. El crecimiento de la actividad, la gestación de empleo son indudables. La inflación subyacente, la tendencia central, se preserva sin grandes cambios. Si quiere, la velocidad interanual del deflactor del gasto de consumo personal (la vara que utiliza la FED como referencia) apenas subió cuatro décimas, a 2,4%. Y con eso los bonos no se espantan.
P.: ¿Cómo juega la Fed en esta situación? De repente, todos los oradores recientes quieren apurar la reducción de las compras de bonos. ¿Es un mensaje oficial? ¿Damos vuelta la página y empezamos con el tapering?
G.G.: El tapering es un comodín. Si la inflación se desordena es la carta a poner sobre la mesa. Su influencia sobre las condiciones monetarias es cero. Pero es muy importante para la comunicación del banco central.
P.: La Fed habla y consigue efectos reales. Es la “forward guidance”.
G.G.: Si las expectativas se arruinan, se complica el plan. Es así de simple. Y el tapering es un amuleto de estabilidad. Fíjese que hasta el senador Joe Manchin (el más republicano de los senadores demócratas) planteó que hay que ocuparse de la inflación. “La Fed tiene que empezar ya el tapering”, dijo.
P.: Tendremos tapering, entonces. Se diría que a pedido del público, ¿en setiembre?
G.G.: Jay Powell lo va a explicar en dos semanas en Jackson Hole. No hay apuro.
P.: No quieren repetir la gaffe de Bernanke en 2013.
G.G.: Nadie quiere un dolor de cabeza, otro “taper tantrum”.
P.: Si se adelanta el tapering, la suba de tasas, ¿también se anticipa?
G.G.: No es necesario. Para nada. Un tapering rápido y eficaz bien puede dilatar la suba de tasas. Así como dormirse en los laureles puede forzar a ejecutar ambos a la vez en caso de emergencia. Me imagino que Powell marcará las diferencias, y que son decisiones que se tomarán de manera independiente.
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