18 de junio 2007 - 00:00

El 88% de empleo negro, en pymes

La gran proporción de trabajadores no registrados responde a las altas cargas sociales que debe pagar el empleador en la Argentina. Así concluye un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) en el cual se señala que de cada $ 3 del salario, sólo $ 2 llegan al trabajador.

En el primer trimestre del año, el INDEC calculó que el empleo «en negro» alcanzó a 41,5% de los empleados y en algunas ciudades del interior del país el escenario es aún peor: llega a afectar a la mitad de los trabajadores. Esto demuestra que a pesar del incremento de los últimos cuatro años de la economía, esta mejora no se tradujo en reducir los niveles de informalidad.

Desde el IDESA recomiendan «simplificar, eliminar focos de litigiosidad y bajar la presión impositiva poniendo énfasis en las pequeñas empresas».

  • Explicación

  • Una de las causas que explica esta pobre variación se debe a la diferencia entre el costo salarial que debe pagar el empleador y el salario «de bolsillo» que llega al trabajador. Así, tal como explica IDESA, «cuando esta brechase amplía, los incentivos para que los agentes económicos operen por fuera de la ley se potencian».

    Al comparar esta distancia (entre el salario bruto y neto) en diferentes países surge, según datos de la Organización Económica para la Cooperación y Desarrollo (OECD) referidos al año 2006, que en la Argentina, tomando sólo el costo que generan las cargas sociales supera 32% del costo laboral. En cambio, en los países desarrollados es de 37%, pero esta cifra considera también el Impuesto a las Ganancias.

  • Puntos salientes

    Los principales puntos del informe son:   

  • A pesar de que sean similares el nivel de impuestos que deben enfrentar los empresarios que quieran contratar a un trabajador «en blanco» en la Argentina y en países desarrollados, la incoherencia es que los últimos tienen niveles de productividad sustancialmente más elevados.

  • Cuando los niveles de impuestos al salario son altos y no guardan coherencia con los (bajos) niveles de productividad, fatalmente se produce el surgimiento y la permanenciacrónica de la informalidad.

  • Es así que se apela profusamente a los componentes «no remunerativos» reduciendo la presión impositiva por vía de pagar parte del salario «en negro».

  • Es frecuente también encontrar que se simula la relación de dependencia bajo la figura jurídica de un contrato de locación (monotributista) y reducir así las cargas sociales.   

  • Entre las pequeñas empresas se apela al incumplimiento total. Esto explica que 88% del empleo no registrado esté concentrado en empresas de menos de 25 trabajadores.

  • La alta carga social tampocoes una ventaja para el sistema de seguridad social porque no garantizan el financiamiento.   

  • No es casualidad que las cargas sociales representen apenas 40% de los ingresos de la ANSeS y el resto proviene de otros impuestos, como el IVA y Ganancias.
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