El apagón alertó sobre un costo mayor que el aplicar aumentos de tarifas

Economía

Sorpresivamente el Gobierno decidió aumentar a partir del 1 de noviembre las tarifas de luz y gas. Con toda la intención de suavizar el anuncio el ministro de Planificación, Julio de Vido, señaló que "el 72% de los hogares van a estar pagando 17 centavos por día de electricidad". Los aumentos son bimestrales y a través de un cargo que van desde $4 hasta $150 por bimestre. En el caso del gas también parten de $4 hasta $60 para los hogares de mayor consumo. Del aumento serán exceptuados unos 600 mil usuarios de luz y 89 mil de gas. Por caso, los jubilados que perciban la mínima y los electros dependientes están entre los que no recibirán aumentos.

Lo recaudado por este concepto, que se estima en unos 2 mil millones de pesos será destinado para ampliar las redes de luz y gas. Estos recursos constituirán un fondo fiduciario que será administrado por el Banco Nación. Respecto a las futuras inversiones que se efectuaran en las redes "estarán bajo el control de la Comisión, de los entes reguladores, de la SIGEN y de las organizaciones de consumidores", explicaron los funcionarios.

El anuncio fue efectuado en una conferencia de prensa brindada por ministro de Planificación, Julio de Vido, y el viceministro de Economía, Axel Kicillof. Ambos funcionarios explicaron extensamente las obras que se llevaron a cabo y la política de subsidios que lleva adelante el Gobierno. Kicillof enfáticamente defendió la ayuda oficial a los servicios al sostener que "los subsidios no fueron un error, sino una política deliberada de este Gobierno para fomentar la competitividad y mejorar los salarios. Creemos en los subsidios y vamos a seguir sosteniéndolos".

De hecho, desde 1999 que no se actualizan las tarifas de luz para el 72% de los usuarios, es decir más de 3.200.000 usuarios. En tanto, durante la gestión de los Kirchner hubo dos aumentos tarifarios pero que exceptuó a los sectores de menor consumo.

En el 2007 con un incremento de 15% para con consumos superiores a 650kwh y abarcó al 28% de los usuarios. A fines del 2008 hubo otra suba pero que se aplicó para los consumos superiores a 1.000 kww.

Para dar una idea del importante aporte que efectúa el Estado viceministro indicó que en el 2011 se destinaron casi 90 mil millones de pesos en subsidios tarifarios.

El gigantesco apagón que sufrió gran parte de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense alertaron a las autoridades sobre la necesidad de mejorar y ampliar el servicio.

Si bien las causas que dieron lugar a que numerosos usuarios quedaran sin servicio están siendo analizadas en la Justicia, encuestas que se manejan en la Casa Rosada dieron cuenta que la población hace responsable al Gobierno de la falta de luz o gas.

Hace tiempo que las empresas energéticas están atravesando una crítica situación financiera y el titular del gremio Luz y Fuerza, Oscar Lescano viene advirtiendo sobre la falta de fondos para efectuar las obras de mantenimiento. Justamente el gremialista señaló a ámbito.com que el aumento anunciado "es aceptable porque va a permitir hacer obras que son imprescindibles".

Por su parte las empresas, aunque no se ven beneficiadas con este aumento, reconocen que es un paso "positivo" para efectuar "obras de infraestructura". Aunque, admitieron que, parte de los fondos que actualmente destinaban a obras quizás lo puedan redireccionar para hacer frente, por ejemplo, a los futuros aumentos salariales que enfrentarán.

Desde luego que al escuchar a Kiciloff les quedó claro que obtener márgenes de rentabilidad tendrán que esperar: "Estamos haciendo un estudio detallado de los costos de generación, transporte y distribución para fijar tarifas y niveles de rentabilidad adecuadas, aunque no ganancias siderales como las que tuvieron en la década del noventa, cuando estuvieron dolarizadas", les anticipo el viceministro.

La política de subsidios constituye una herramienta fundamental del modelo kirchnerista, ya que en el caso del aporte que efectúa el Gobierno para mantener tarifas bajas se traduce en "un incremento de salarios, es salario indirecto, el Gobierno tiene así una política de ingresos, tiene una política salarial", explicó Kiciloff. Otro de los beneficios de esta política es que permite "sostener la competitividad de la industria local y buenos niveles de consumo interno para la población".

El viceministro ejemplificó que sin los subsidios, se "hubieran distraído del consumo 18.208 millones de pesos en 2006 y 89.151 millones en 2011".

Las críticas, a políticas diferentes, no podía estar ausente: Kiciloff cuestionó a Córdoba y Santa Fe que compran energía barata que les vende CAMMESA y cobran tarifas caras, "porque las usan como elemento recaudatorio".

También las empresas de luz tuvieron lo suyo cuando De Vido afirmó que "no puede ser que el Estado haya hecho un esfuerzo gigantesco y tengamos problemas con la distribución eléctrica".

En la Rosada no creen que este aumento en las tarifas termine afectándolo. "Los aumentos son irrelevantes y para cuando le llegue la factura la gente ni se va a dar cuenta", comentaban. "Mira mi factura de luz", explicaba un funcionario, "Pago 90 pesos bimensuales, 4 pesos ni los notas". El 89% de los usuarios de luz pagaran un incremento bimestral que va de $4 a $28 como máximo.

Los usuarios residenciales que tengan "pileta de natación, varios aires acondicionados, numerosos electrodomésticos que consuman entre 1.401 hasta 2.800 kw tampoco se verán muy afectados por la suba de 80 pesos por bimestre", afirman en el Gobierno.

El anuncio de aumentos, aunque no sean muy altos, no son medidas "muy populares" y a ningún político le gusta hacer. De hecho, desde el 2006 que se elaboraron distintas hipótesis de incrementos tarifarios que siempre fueron rechazados por el entonces presidente Néstor Kirchner, política que continuó Cristina. Sin embargo, en vísperas de un año electoral, el mal humor de la gente se hace sentir cuando no tiene luz ni gas.

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