La ola de incertidumbre que hoy tiñó de rojo los principales mercados bursátiles internacionales arrastró de nuevo a la bolsa de Sao Paulo y hundió el 6,13 por ciento a su índice Bovespa, que se ancló en los 37.785 puntos.
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La mayor plaza de América Latina, que había salido a flote al comienzo de la semana por la euforia desatada por la fusión entre los bancos Itaú y Unibanco, naufragó con el fin de la euforia electoral y con las nuevas señales de que se podría producir una recesión en Estados Unidos.
En Brasil también salieron a la luz indicadores que mostraron el camino hacia el enfriamiento de la economía, que repercutieron en el corro paulista.
El Gobierno adelantó su previsión de que el Producto Interno Bruto (PIB) se desacelerará entre siete y ocho décimas en 2009, hasta el 3,7 por ciento anual, frente al 4,5 por ciento inicialmente previsto.
Este dato, acompañado de los malos resultados de grandes empresas, como la siderúrgica Gerdau y la petroquímica Braskem, supusieron un nuevo torpedo en la línea de flotación de la bolsa, que hoy perdió 2.469 enteros, con el cierre en rojo de 64 de las 66 empresas que componen el índice Bovespa.
El volumen financiero ascendió a 4.241.768.560,09 reales (unos 2.001 millones de dólares), que cambiaron de manos en 254.061 operaciones.
La lista de pérdidas estuvo encabezada por las acciones ordinarias de Siderúrgica Nacional, que bajaron el 12,46 por ciento, y los similares de la propia bolsa (BMF Bovespa), que retrocedieron el 11,70 por ciento.
Entre los títulos más negociados de la sesión, los preferenciales de la petrolera estatal Petrobras, perdieron el 3,38 por ciento, por el lastre de una nueva rebaja del precio del crudo, que hoy descendió hasta la cota de los 66 dólares en su variedad Texas.
Las acciones preferenciales de la compañía minera Vale, los segundos más vendidos, cedieron el 7,03 por ciento, con el peso del retroceso generalizado del sector minero y siderúrgico aquejado por la reducción de la demanda mundial de metales y minerales.
Los títulos de los bancos Itaú y Unibanco sufrieron acentuadas caídas, del orden del 10 por ciento, que respondieron a la recogida de beneficios después de que en las últimas dos jornadas subieron como la espuma, para celebrar el nacimiento del mayor conglomerado de Suramérica.
En el mercado de divisas el real brasileño se depreció el 0,33 por ciento frente al dólar, moneda que en el tipo de cambio comercial cerró negociada a 2,119 reales para la venta.
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