15 de junio 2018 - 22:37

El cabotaje crece al impulso de las aerolíneas chicas

En mayo se registró un récord histórico al superar la barrera de 1 millón de pasajeros transportados. Fue por el ingreso de clientes nuevos al mercado alentados por la irrupción de compañías como Andes y Flybondi, que tomaron la delantera.

El cabotaje crece al impulso de las aerolíneas chicas
Los últimos serán los primeros. Los refranes, por populares que sean, no siempre se cumplen. Pero hay ocasiones en las que la realidad se aproxima a ellos y los legitima. En el mercado aerocomercial de cabotaje argentino algo de esto está sucediendo, aunque la mirada bordee el riesgo de la simplificación.

Las estadísticas oficiales más recientes (que corresponden a mayo) revelan que el mes pasado hubo 1.006.000 pasajeros en vuelos comerciales de cabotaje, marcando así un nuevo récord histórico. El aumento contra mayo de 2017 fue de 9% en cantidad de pasajeros transportados.

En este marco, las mismas cifras dan cuenta de un fenómeno incipiente pero visible: las aerolíneas más nuevas y/o más pequeñas son las que vienen ganando mayor porción de mercado desde la desregulación del sector iniciada en 2016. Andes y Flybondi asoman como casos concretos. Y pronto se sumará Lasa con su plan para conectar la Patagonia (ver nota en página 2).

En el otro extremo, las más grandes y tradicionales cedieron algo de terreno, aunque sin que peligre su dominio en un mercado que viene creciendo sostenidamente. Esto se ve sobre todo en el caso de la dupla Aerolíneas Argentinas/Austral, que maneja con comodidad un 70% de la torta de este negocio.



En el trasfondo del reacomodamiento de piezas en el cabotaje argentino subyace el hecho de que el crecimiento de unas empresas no se hace a expensas del resto. Se da en una torta que está en crecimiento por la cantidad de pasajeros que se incorporan a la experiencia de volar. Son viajeros debutantes que llegan atraídos a su vez por las propuestas nuevas desde las compañías que buscan fidelizarlos.

Así, realimentan un cambio cultural profundo en la oferta aerocomercial que no se basa sólo en tarifas más bajas, sino en la diversificación de servicios. Así acercan la posibilidad de volar a una mayor cantidad de personas.

Las empresas aéreas no pueden sentarse a esperar que los pasajeros lleguen solos, por más que cuenten con las herramientas de la tecnología como aliadas. Deben salir a buscarlos. Y esa necesidad activa también la creatividad y la audacia de las propuestas.

Esta es una carrera que las compañías más jóvenes parecen ir ganando a la hora de capturar a los viajeros nuevos. Concursos para elegir el nombre de un nuevo avión, participación activa en las redes sociales, posibilidad de compartir historias personales alrededor de la experiencia de volar por primera vez, contacto personal entre directivos y clientes durante un vuelo. Todo sirve y todo suma.

Las compañías más chicas parecen tener menos que perder y arriesgan más en esas estrategias. Las grandes miran, evalúan y se adaptan, luchando generalmente contra las limitaciones que les imponen sus propias estructuras, acostumbradas a funcionar en modo convencional.

Tras el cambio de gobierno a fines de 2015 y el retorno a las audiencias públicas para adjudicar nuevas rutas aéreas y alentar la incorporación de nuevos competidores, el mercado doméstico comenzó a registrar una transformación muy visible.

La primera compañía pequeña en aprovechar las nuevas condiciones fue Andes, que recorrió velozmente un camino ascendente a lo largo de 2017. Fuera del modelo low cost, se propuso marcar diferencias con el resto sobre la base de ofrecer pasajes baratos. En enero del año pasado la cuota de mercado de Andes era de 3%. En diciembre ya había llegado a 7% del total, según cifras oficiales de la EANA (Empresa Argentina de Navegación Aérea).

En 2018, fue Flybondi la que tomó la delantera, con una dinámica similar a la que demostró Andes el año pasado. En enero pasado la low cost (con vuelos restringidos desde El Palomar) realizó apenas 14 vuelos y no llegaba al 1% de cuota del cabotaje. Ese mes Andes había realizado 662 vuelos con 81% de ocupación, y una cuota de 8%. En tanto, la colombiana Avianca, grande en su país, chica en Argentina, tenía 323 vuelos y una ocupación de 76%. Su cuota era de 1%.

En el podio de participación del mercado, Aerolíneas Argentinas tenía en enero una cuota de 48%, seguida por su controlada Austral con 25% y más atrás la chilena Latam con 18%.

Pero este panorama se fue modificando con el paso de los meses. Apenas un mes después, en febrero, Flybondi ya figuraba con 155 vuelos, ocupación de 67% y 2% de cuota de mercado. Andes figuró con 7% de cuota. Arriba, Aerolíneas resignó un punto porcentual respecto de enero, al igual que Latam. Y Austral se mantuvo igual.

En marzo, la compañía low cost ya figuraba en el ranking con 4% de cuota de mercado, desplazando a Avianca y pisándole los talones a Andes, que seguía clavada en 7%. En el extremo superior de la pirámide empezó a hacerse más visible el retroceso de Latam, que quedó con 16% de cuota. Abril reafirmó la tendencia de meses anteriores. Latam bajó a 15%. Andes retrocedió un punto porcentual hasta el 6% de cuota. Y Flybondi volvió a acortar las distancias, con 5% de cuota

Y ahora, en mayo, el rompecabezas quedó armado de la siguiente manera: Aerolíneas bajó hasta el 45% de cuota; Austral siguió firme en 25%; Latam decayó a 14%. Tras el lote de las principales compañías, Flybondi asomó como perseguidor inmediato: capturó 7% de cuota de mercado, en base a 566 vuelos con 63% de ocupación. Aunque este último ratio sigue siendo desfavorable para cualquier aerolínea, la low cost lo asume como un costo más que suma a las previsiones de pérdidas para sus primeros dos años de operación. Andes quedó apenas un punto porcentual más atrás con una cuota de 6% del mercado, 543 vuelos al 67% de ocupación. Avianca, con presencia en crecimiento por los vuelos que agregó este mes, quedó clavada en el 1% de cuota.

El crecimiento de Flybondi también le dio impulso al aeropuerto de El Palomar. En mayo transitaron por allí 54.000 pasajeros, entre arribos y partidas, cifra que duplicó las cifras que había registrado en abril. Así, El Palomar llega ya a ocupar el puesto 8 entre las estaciones aéreas de cabotaje en cuanto a cantidad de pasajeros, según cifras de EANA.

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