Tras el feriado de Semana Santa, el Banco Central se apresta a tomar una nueva medida para absorber una mayor cantidad de pesos del mercado y evitar presiones inflacionarias. Altas fuentes de la autoridad monetaria aseguraron que es inminente la venta de BODEN 2011 y 2013 (en pesos, ajustables por CER) que mantiene en cartera por un total de $ 6.700 millones.
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De todas formas, no está aún claro si el Ministerio de Economía los canjeará por otros títulos de mayor liquidez o si serán directamente colocados en el mercado. Con cualquiera de las dos fórmulas, este lanzamiento de títulos ayudará a acelerar la absorción de dinero. En los últimos dos meses y medio, la autoridad monetaria sacó del mercado 2.813 millones de pesos para contener la inflación. Así lo destacó ayer a este diario una alta fuente de la autoridad monetaria, desde donde aclararon que el objetivo del Central para 2005 no es «mantener el valor nominal del dólar», sino el « cumplimiento estricto de metas» en lo que respecta a la emisión de dinero.
Entre los instrumentos utilizados para conseguir dicha absorción en el BCRA mencionan tres claves:
• Disminuyó la intervención en el mercado cambiario: desde enero hasta ahora, el BCRA sólo compró divisas por u$s 794,5 millones -314 millones en enero, 411 millones en febrero y sólo 69 millones en marzo-, lo que representa la menor intervención desde 2002.
• Cancelación anticipada del «matching»: se permitió a las entidades financieras adelantar el pago de asistencias otorgadas durante la crisis de 2001. En ambas licitaciones se tomaron $ 1.130,4 millones y $ 1.219,7 millones.
• Colocación de Letras y Notas del Banco Central (Lebac y Nobac); como mecanismo de absorción de pesos fue lo que motivó una disminución la base monetaria de $ 1.928. En este marco, se debe considerar, asimismo, la decisión de incrementar las tasas de rendimiento de los títulos. «De esta manera, se busca esterilizar los pesos que se emiten para comprar dólares en el mercado cambiario y retirar circulante del sistema, de manera de evitar que los pesos emitidos provoquen una suba en el nivel general de precios», aseguraron en el Central.
De todas formas, en el BCRA reconocen que el cumplimiento del programa monetario en materia de inflación -5% a 8%- no depende únicamente de la adopción de una política contractiva. « Requiere además de una política austera, concentrada principalmente en el aumento de la recaudación -por la vía de mayor eficiencia en el control de la evasión y no de creación de nuevos impuestos o aplicación de mayor nivel de retenciones-y de un mayor control del gasto público.»
Por último, en la institución que preside Martín Redrado sostiene que «no es posible comparar la emisión monetaria de diciembre pasado con la efectuada en la década del '80», que terminó en la hiperinflación. La explicación es que en este caso se trata de emisión «genuina», producto de la intervención en el mercado cambiario con el objetivo de incrementar reservas, en el marco de un alto superávit fiscal y comercial.
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