El desempleo con planes sociales habría bajado a 10,8%
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El presidente Néstor Kirchner manifestó en diversas oportunidades su intención de que para fin de año la desocupación se ubique por debajo de 10 por ciento, algo que no se registra desde mayo de 1994.
Según diversos especialistas, el sector de la construcción continúa impulsando la demanda de mano de obra, pero además ahora se le suman otros segmentos, como las terminales automotrices, las fábricas de autopartes y la industria metalmecánica.
Un ejemplo de ello sucedió la semana pasada, cuando General Motors anunció que incrementará en 40 por ciento su producción en la planta de Rosario, para lo que tomará 400 nuevos empleados a partir de septiembre.
Actualmente la automotriz produce 250 unidades diarias y a partir del próximo mes pasará a fabricar 390.
Este crecimiento del empleo, y también del trabajo registrado, tiene lugar en gran medida en el interior del país, alentado por la reactivación del agro y sus actividades complementarias.
El jueves último, el Indec informó que la producción industrial creció 8,8 por ciento en julio frente a igual mes de 2005.
En lo que va del año la mejora fue de 7,6 por ciento.
De acuerdo con los últimos datos oficiales, los del primer trimestre de 2006, el desempleo de 11,4 por ciento equivale a 1,2 millón de personas.
Dentro de los números que miden la desocupación no se encuentra el 1,5 millón de personas que perciben planes sociales.
El pico de desempleo se registró durante el segundo trimestre de 2002, cuando trepó hasta 24,1 por ciento, tras el estallido de la crisis desatada a fines de 2001.
La ministra de Economía, Felisa Miceli, destacó que en los últimos tres años se crearon 2,5 millones de nuevos puestos de trabajo, "80 por ciento de ellos en el ámbito privado".
Este crecimiento "no es producto de un rebote ni de una recuperación pasajera" de la economía, sino "de un plan que pone el acento en la producción, y en la creación del empleo", dijo la ministra en diversos ámbitos.
En tanto, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, aseguró que "por primera vez en 30 años comenzó a reducirse el trabajo no registrado".
El funcionario afirmó que "se había desmantelado el control del trabajo" en la década de los 90, debido a que se le quitaron las facultades de fiscalización al ministerio que conduce.
Ahora "hemos regenerado los controles, donde quedaban 25 inspectores pasamos a tener 800 y recuperamos las competencias", sostuvo Tomada.
"Decimos que hay leyes y hay que cumplirlas, y el que no cumpla será sancionado, no hay escapatoria", advirtió.
"Cuando no había una forma de fiscalizar, para algunos empresarios el trabajo en negro era más barato; lo que vamos a demostrarles ahora es que les resultará más caro", advirtió Tomada.



