Guillermo Moreno sepultó al mercado de bonos primero, y al del dólar, después. A los ojos del Gobierno, cumplió su misión: la inflación del año según el INDEC será menor que 8% y el Banco Central no pierde reservas controlando al dólar, porque presiona a los compradores. Pero el dirigismo tiene un costo muy alto porque niega la realidad. Los bonos son el crédito que tiene el país disponible. La alteración del costo de vida por el que ajustan los títulos públicos hizo que el país perdiera la confianza de los inversores y se quede sin financiación. Hoy no hay dinero para la Argentina, un recurso que va a necesitar en los próximos meses, cuando deba hacer frente a vencimientos de deuda y tenga que estimular más la economía. El Discount en pesos, el principal título del canje que movía más de $ 200 millones diarios, negoció sólo $ 10 millones y cada operación fue de un monto tan pequeño que el cierre fue calificado de «no representativo». Sólo las operaciones de más de $ 1 millón marcan precio en el MAE. El Par en pesos directamente no tuvo interesados y el cupón PBI operó $ 320 mil y cayó 9%. No se puede tomar como representativa esta baja porque fue producto de operaciones aisladas.
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Por su parte, los bonos posdefault en pesos soportaron bajas generalizadas. Algunas muy fuertes, como las del Bocon Pr 9 y el Pro 12, que rozaron 5%. El Bogar bajó 0,34% y el Pre 8, 0,54%. Todos estos bonos tuvieron operaciones por menos de $ 1 millón, salvo el Bocon Pre 8, que negoció $ 9 millones. La sorpresa la dio el Boden 2012, que interrumpió varias ruedas de subas. El principal bono posdefault en dólares aguantó en alza casi toda la rueda, pero sobre el final se contagió de los demás títulos y perdió 0,80% al cierre, por tomas de ganancias. El dólar continuó en baja. Esta vez el Banco Central no intervino. Dejó que los compradores y vendedores fijaran el precio. En realidad, es una forma de decir porque los compradores están con libertad vigilada. Los bancos y operadores deben reportar cuando alguien quiere comprar más de u$s 50 mil. Si no lo disuaden en el momento, un llamado del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, si es una empresa, o del directorio del Banco Central si es un banco, convencerán a los demandantes de que es mejor que las compras las repartan en varias ruedas futuras. Por eso los negocios en el Forex-MAE, el principal mercado mayorista, no pasaron de u$s 99 millones. Es un monto desconocido para este mercado acostumbrado a operar por encima de u$s 500 millones diarios.
Demanda firme
El MEC, la plaza de los cambistas que abastece a las principales casas de cambio, movió u$s 196 millones. Un volumen elevado porque la demanda del público se mantiene firme. En estas circunstancias, el dólar en las casas de cambio bajó a $ 3,43 para la venta, pero el euro subió 7 centavos (2,72%) a $ 4,55. El hecho de que Estados Unidos pueda bajar las tasas de interés la semana próxima hizo subir a la moneda única de Europa en todo el mundo.
Arbolitos
En el mercado marginal («blue»), los arbolitos ofrecían la divisa a $ 3,4750 y el dólar contado con liquidación que utilizan las grandes manos para sacar divisas del país, bajó a $ 3,52. El día anterior se movió a $ 3,62. El Banco Central, en tanto, cambió su estrategia en el mercado de futuros y fue comprador por casi u$s 35 millones en los fines de mes más largos. Por eso, la divisa bajó en el OCT-MAE en los plazos cortos. Para el último día del año, cerró a $ 3,43 (-0,58%), mientras que al 30 de enero quedó en $ 3,49 (-0,96%) y a fin de febrero en 3,5310 (-1,35%). En cambio, los contratos más lejanos tuvieron subas generalizadas. Las más importantes fueron para las del 30 de octubre de 2009, que cerró a $ 3,8748 (+1,01%) y fin de noviembre con $ 3,9180 (+1,04%). Para muchos operadores, el año terminó. Los controles y el desaliento han anticipado el cierre de 2008. El minimercado cambiario no es serio.
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