4 de junio 2026 - 17:34

El agro pierde peso en las exportaciones: marcan posibles impactos en impuestos, producción y poder político

Las ventas externas del complejo sojero y cerealero crecen, pero pierden participación sobre el total. Se trata de un arma de doble filo para los actores del agro, según los especialistas.

El agro ya no es el único motor de las exportaciones.

El agro ya no es el único motor de las exportaciones.

Depositphotos

La idea de que el agro es el único sector generador de dólares de la economía local está cada vez más cuestionada, ya que los desarrollos en hidrocarburos y las explotaciones mineras modifican cada vez más el entramado exportador. Se trata de una situación que se profundizaría en el futuro cercano y reconfiguraría el rol del campo, lo que podría ser beneficioso para el sector, aunque también implicaría un menor peso político de algunas cámaras empresarias.

Según datos de INDEC, las exportaciones entre 2015 y 2025 aumentaron 53%, sin embargo, la participación de los complejos exportadores del agro: soja, maíz, trigo y girasol, pasaron de representar el 42,2% en 2015 — pasando por el pico de 48,7% en 2021 — a 38,9% en 2025.

El economista de PxQ, Pedro Martínez Gerber, afirmó a Ámbito que "en la medida en que energía y minería vayan tomando más protagonismo, eso diluye la dependencia de las divisas del agro". Además, sostuvo en que eso "mejora la estacionalidad en la liquidación, dado que a diferencia del complejo oleaginoso-cerealero, las exportaciones de energía y minería no están tan concentradas en una etapa del año sino que están más repartidas".

El investigador senior del Centro de Estrategias Internacionales de Gobiernos y Organizaciones (CIG) de la Universidad Austral, Horacio Augusto Pereira, explicó a este medio que "el agro no está desapareciendo ni en crisis", ya que sigue siendo el sector que más divisas aporta al país. "Pero está perdiendo peso relativo porque nacieron y están explotando motores que estaban dormidos: Vaca Muerta, litio y próximamente se va a sumar el cobre".

De todas maneras, mencionó que, por fuera de la soja y los cereales, hay sectores que sí están en caída. Y ejemplificó: "El complejo frutícola cayó casi 3% en diez años. El textil, que incluye lana y algodón, se desplomó 30%. El avícola cayó 43%. Es decir, el agro no es un bloque homogéneo".

Menor peso del agro: ¿alivio tributario, pero menor poder político?

Pese a todo, Pereira enfatizó que "perder peso relativo no es malo si el sector sigue creciendo en términos absolutos y la economía en su conjunto se vuelve más diversificada".

Por su parte, el analista agropecuario Javier Preciado afirmó a este medio que "es una gran noticia que los dólares del agro se diluyan por la generación de nuevos dólares que trae la energía y la minería" debido a que "alivia la presión impositiva sobre el agro".

retenciones
Esta semana el Gobierno oficializó la baja de retenciones al agro y trazó un esquema de reducción hasta 2028.

Esta semana el Gobierno oficializó la baja de retenciones al agro y trazó un esquema de reducción hasta 2028.

De todas maneras, dudó de que eso pueda traducirse en una rápida baja de las retenciones: "Hoy y en el futuro cercano no sería tanto por el tema de los dólares, como por el tema de tener una situación fiscal saneada con grandes generaciones de recursos fiscales".

Sin embargo, Preciado también reconoció que esa menor importancia relativa en las exportaciones "le quita peso político" a algunas cámaras rurales, entre las que citó a la Mesa de Enlace, conformada por la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Coninagro y la Federación Agraria Argentina (FAA). "Hay una muletilla que siempre tuvo el gremialismo rural que es 'somos el motor económico'. Bueno, hoy son el burro de arranque, ya no son más el motor", agregó.

Los desafíos para el futuro de la producción agropecuaria

Consultado sobre las formas en que el país podría incrementar sus exportaciones agrícolas, Preciado comentó que Argentina cuenta con "límites para el crecimiento de la producción agrícola", ya que no posee muchas más tierra cultivable de la que ya se encuentra en uso. "No somos Brasil que tiene un territorio enorme y la capacidad de expandir la producción agrícola en superficie siempre. Argentina no tiene esa posibilidad con esa magnitud, podemos crecer un poco".

"Para el crecimiento de los próximos 10 años podremos llegar a ver alguna mejora en rendimientos y en producción agrícola, pero lo que deberíamos ver es una mejora en la producción de proteína animal. Creo que el partido se va a jugar ahí", sostuvo.

Pereira subrayó que el desafío es "no quedarse atrás en competitividad". Desde su perspectiva, "el riesgo es que el agro pierda incentivos si el tipo de cambio se aprecia por la abundancia de dólares energético-mineros". Por lo tanto, los esfuerzos deberían pasar por "ganar productividad, mejorar los costos logísticos, agregar valor (pasar de grano a aceites, harinas, biocombustibles) y abrir nuevos mercados (Asia, Medio Oriente)". Asimismo, aseguró que con la mejora de la competitividad el agro argentino "podría desarrollar maquinaria, biotecnología y servicios de ingeniería aplicados al campo de exportación".

Sin embargo, Martínez Gerber relativizó el impacto que pudiera tener la apreciación del tipo de cambio sobre las exportaciones del agro: "Una potencial apreciación cambiaria me parece que es más peligrosa o dañina para la industria que para el agro. El agro vende un commoditie cuyo precio se determina en el mercado internacional y gran parte de sus costos están dolarizados. No depende tanto del Tipo de Cambio Real para competir internacionalmente como otros sectores".

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