"El dólar alto solo no alcanza para exportar"

Economía

Un dólar alto es bueno y redituable, pero no es lo único que nos permitirá exportar más productos manufacturados en el largo plazo. Hay que abrochar alianzas estratégicas en los principales mercados internacionales.» Dueño de los laboratorios Sidus y Biosidus -que produjo «Pampa», la primera vaquillona clonada del país-Marcelo Argüelles es uno de los empresarios que viajaron a China en la comitiva de Néstor Kirchner. «Vamos a trabajar; de hecho, esperamos poder tener alguna novedad para cuando volvamos respecto de lo que le dije.» Argüelles conversó con este diario horas antes de partir, y adelantó además que invertirán «u$s 25 millones en una nueva planta en Pilar, que esperamos será aprobada por la FDA estadounidense y las autoridades sanitarias de los principales países del mundo, para poder exportar. Y otro tanto en Brasil».

Periodista:
La Argentina no parece el lugar ideal -ni por desarrollo ni por masa críticacomo para competir con los grandes conglomerados internacionales...

Marcelo Argüelles: No se crea; acá tenemos gente con formación científica muy buena. Y como nos volcamos a la biotecnología, hay mucho campo en el negocio de los alimentos y de la actividad agropecuaria
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• Perspectivas

P.: ¿Qué piensa del gobierno, y cómo influyeron en su empresa la devaluación y el tipo de cambio altísimo?

M.A.: Creo que su política de fondo es positiva, respecto de la contención del gasto y la disciplina fiscal. Pero no me gustan, admito, algunas de sus formas. Me parece que apuntan más a la coyuntura, sin que se vean las soluciones de fondo a largo plazo. Pero si continúan con estas reglas por un tiempo más, será posible salir al exterior con éxito
. P.: ¿Por eso viaja a China?

M.A.: De algún modo sí; voy a buscar un «partner», un socio. Pero el 5 de julio ya firmo un acuerdo en Moscú con la israelí TEVA, para juntas compartir licencias de biotecnología en Rusia y vender productos terminados allí
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P.:
¿Qué van a hacer en la nueva planta de Pilar?

M.A.: En realidad son dos: una, de materias primas y otra, de productos biotecnológicos.Y tenemos un proyecto de otra planta, a levantarse en Brasil, con la local Biosintética. De nuevo, es importante establecer asociaciones en los grandes mercados porque es muy difícil ir solos.


P.:
¿Tienen algo pensado para Europa?

M.A.: Sí, pero en este caso sería alquilando una planta
.

P.:
¿Cómo financiarán los proyectos de Pilar y de Brasil?

M.A.: En el primer caso, con un préstamo del BICE; en Brasil, nos financia el BNDES
(el estatal banco de desarrollo). Serán otros u$s 25 millones, y estamos viendo si la ponemos en las afueras de San Pablo o en Riberao Preto, a 300 kilómetros.

P.:
El tema de las patentes fue siempre muy polémico. Seguramente el año próximo, cuando empiecen a «caerse» en Estados Unidos y luego en Europa, intentarán aprovechar esa «ventana de oportunidad»...

M.A.: Seguro, porque el mercado -estimamos-se nos multiplicará por seis. Por eso, y
de nuevo lo digo, es imprescindible atar alianzas para poder entrar bien. Pero, al margen de eso, estamos desarrollando productos totalmente nuevos para tratar enfermedades del Tercer Mundo (cólera, dengue, malaria, chagas), que las empresas de países desarrollados no hacen porque no tienen megamercados como en Europa o en EE.UU. Y para entrar al Primer Mundo también es crucial tener materias primas abundantes; por eso desarrollamos los animales transgénicos que, a su vez, producen la hormona de crecimiento
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P.:
¿Qué porcentaje de sus ventas son hoy los medicamentos, y cuánto los biotecnológicos?

M.A.: Hoy, Sidus es 60% de las ventas del grupo, y Biosidus 40%, pero la rentabilidad, diría, es exactamente al revés. Creamos Biosidus en 1980; en 1993 alcanzó el equilibrio y al año siguiente ya generó utilidades
.

P.:
O sea que los medicamentos cada vez dejan menos margen y, al revés, la innovación
biotecnológica cada vez más...

M.A.: Es así; pero 2002 fue terrible. Con la hiperinflación uno veía el horizonte y sabía cómo defenderse, pero en la crisis de 2002 ¿quién se animaba a apostar, a invertir, a ser optimista? Nosotros paramos todas las inversiones y eso, quiérase o no, provocó una brecha grande en el desarrollo de algunos proyectos
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P.:
¿Se endeudaron en dólares como todo el mundo?

M.A.: Y sí; contrajimos una deuda de u$s 25 millones, pero ya arreglamos con nuestros acreedores. Sin quita, pero a mayor plazo (a cuatro años) y con menores tasas
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P.:
Ustedes son una empresa 100% familiar. ¿Piensan seguir así o abrirán el capital a la bolsa, a los fondos de inversión...?

M.A.: Lo teníamos previsto; en 2000, tomamos la decisión de colocar 15% a 20% de nuestro capital en la bolsa, y aparecieron dos fondos muy interesados. Pero, después de diciembre de 2001, la verdad es que no aparecieron nunca más... Ahora volvimos a conversar, pero hoy valemos menos (como todas las empresas argentinas). De todos modos, tarde o temprano abriremos el capital, pero con una perspectiva diferente: antes creíamos que nos hacía falta un socio financista; hoy pensamos que lo que hace falta es un socio estratégico, aunque nos da temor la posible relación con ese socio.


Entrevista de Sergio Dattilo

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