1 de julio 2004 - 00:00

El fracaso mexicano a manos de los chinos

Robert Zoellick
Robert Zoellick
En las próximas décadas, gran parte del futuro de la economía latinoamericana estará ligada a China debido al potencial de crecimiento que representa el mercado asiático en los sectores más competitivos de la región. El presidente brasileño, Lula da Silva, lo entendió claramente al negociar así más exportaciones manufactureras e inversiones. Kirchner llega detrás, por lo que debe apuntar a lograr financiamiento de China para infraestructura y tecnología y así evitar las penurias que sufre México a manos de los competidores chinos. Sebastian Edwards, ex economista jefe del Banco Mundial, ya advirtió que si se quiere exportar algo más que materias primas a China habrá que añadir valor a las exportaciones. Brasil siguió el consejo combinando los productos agrícolas, por ejemplo, con los aviones de Embraer. Además, ya Lula negoció la apertura del mercado chino de muebles, cosméticos y equipos médicos. Pero el boom chino ha generado una creciente competencia por atraer a la inversión extranjera directa (IED).

En la actualidad, 75% de la IED aAsia se dirige a China. Según la CEPAL, en 2003 la IED a América latina descendió 19 por ciento, a u$s 36.700 millones frente a los u$s 55.000 millones que atrajo China. En 1998 la IED aAmérica latina fue de u$s 88.000 millones.


Robert Zoellick,
representante de Comercio de EE.UU., advirtió a los brasileños que sin el ALCA correrían el riesgo de ser barridos por China en el mercado estadounidense. De hecho, la CEPAL atribuye la caída de la IED al fracaso de Brasil y México en mantener su atractivo como destino privilegiado de las inversiones de las multinacionales: México pasó de u$s 14.400 millones en 2002 a u$s 10.700 millones en 2003 mientras Brasil bajó a u$s 10.100 millones, 40% menos que en 2002.

En este contexto, la agroindustria, clave por su complementariedad, es determinante en la relación bilateral. Desde 2002, como consecuencia del desarrollo urbano, China ha perdido más de 35.000 kilómetros cuadrados de terreno agrícola. Deben alimentar a 1.300 millones de chinos, disponiendo sólo de 7% del terreno arable del mundo. El Departamento de Agricultura de EE.UU. sostiene que la producción china de arroz, maíz y trigo disminuyó a 401 millones de toneladas en 2003, 18% menos que en 1998, el año de mayor producción, cuando fue exportador neto de cereales. Pero en 2003 consumió 40 millones de toneladas más de grano de las que produjo. En 2004, por primera vez en cinco años, China importará trigo.

«En esas condiciones, los países del Mercosur son los mejor situados para alimentar al dragón. A cambio, esperan que, para garantizar su suministro, China contribuya a financiar puertos, ferrocarriles y carreteras, incluidas redes transoceánicas hacia el Pacífico, hasta puertos del Perú y Chile para abaratar y reducir el tiempo de transporte a los puertos chinos»,
señala Luis González Manrique, analista del Real Instituto El Cano.

Sin embargo, como en todo boom, hay ganadores y perdedores, entre las mayores víctimas del ascenso chino son sus competidores en la cadena de producción de tecnología media y baja. México fue superado por China en 2003 como segundo mayor exportador a EE.UU. (se trasladaron 300 maquiladoras hacia China, donde el costo de la electricidad es dos veces menor). El mercado de la ropa en EE.UU. está ya dominado en 12 por ciento por textiles chinos y podría llegar a 30 por ciento una vez que se eliminan las cuotas actuales.

Muchas de las ventajas para México del NAFTA se han desvanecido.
Un estudio del Credit Suisse First Boston muestra que la competencia china le ha costado a México u$s 9.100 millones en exportaciones (1,5% del PBI). En 2003 las exportaciones mexicanas perdieron participación en el mercado estadounidense por primera vez desde 1986. Las exportaciones chinas captaron 73% del mercado industrial de EE.UU. mientras que las mexicanas lo hicieron en 43%.

El sector de componentes de ordenadores y accesorios informáticos mexicano es el que más terreno ha perdido a favor de China en EE.UU. (u$s 1.300 millones) y en televisores y equipos de video otros u$s 710 millones. México ha perdido 500.000 puestos de trabajo en la industria manufacturera desde 2002.

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