13 de noviembre 2002 - 00:00

El lobo está y se animó a hablar

El lobo está y se animó a hablar
Durante la primera parte del día, lo relevante fue el optimismo de los inversores que se atrevieron otra vez a hablar acerca de la continuación del mercado alcista (que pareció interrumpirse minutos después que la semana pasada la Fed decidiera bajar el costo del fondeo para el sistema bancario). Ya desde antes del arranque de la rueda, las palabras del CEO de Cisco (que implicaron un incremento en las ventas de la empresa), a las que se sumaron las del CFO de Oracle (casi en el mismo sentido que el anterior), más la levantada de pulgar de la gente del JP Morgan a Dell Computers, entonaron a los papeles tecnológicos. Las blue chips, si bien abrieron en positivo, recién comenzaron a ganar terreno de manera clara cuando treinta minutos después se difundieron los dichos del vicepresidente de la Fed y las del presidente de la Fed de Miniápolis sobre la situación de la economía. Sin nada que oscureciera el cielo, las acciones simplemente siguieron ganando terreno, y, pasado el mediodía, el NASDAQ llegaba a trepar 3,69%, en tanto el Dow subía 1,74%, algo retrasado por el peso de Philip Morris (que parece no será capaz de cumplir con las proyecciones de ganancias, y con su baja le robó 40 puntos al Promedio Industrial). De repente, y casi como un reguero de pólvora, el mercado se anoticiaba que Bin Laden había realizado una serie de declaraciones, dando por tierra cualquier suposición sobre su muerte. Fuera o no por el temor que esto causó, las acciones comenzaron a retroceder, y cuando sonaba la campana de cierre, el Dow quedaba en 8.386 puntos, con una mejora de tan sólo 0,32%, en tanto que los papeles del mercado electrónico reducían su ganancia a 2,3%.

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