El megacanje será más que el famoso blindaje
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Del otro lado están países como Chile y muchos otros, que nunca llegaron ni al megacanje ni siquiera a pensar en el blindaje. Claro, Chile desde hace 15 años tiene déficit presupuestario cero y hoy luce el envidiado «investment grade» en la calificación de su deuda que lo habilita a recibir inversiones de cualquier entidad, fondo de pensión, bancos, etc. del mundo a tasas muy bajas. La Argentina políticamente dice que tiene que postergar el «ajuste en serio del gasto del Estado» hasta después de la elección del 14 de octubre. Pero en algún momento tendrá que hacerlo porque no puede seguir desenvolviéndose con un déficit de 10.000 millones de dólares por año. Al existir la convertibilidad ese déficit lo debe cerrar con más deuda.
En parte debe bajar esto si el Estado recauda más -combate a la evasión, la tan ansiada reactivación de la economía luego de 33 meses, crea nuevas formas privadas de cobro impositivo-pero también y fundamentalmente si ajusta el gasto público lo más cercano posible al ingreso. Hoy, no tocar el gasto estatal y cubrir el déficit con impuestazo tras impuestazo -táctica preferida del aliancismo porque supone, con error, que los impuestos los pagan «los más ricos»- es imposible de sostener en el tiempo. En primer lugar porque desalienta la reactivación, pero también porque «ennegrece» la economía al inventarse formas de evasión y desalienta inversiones.
Mientras tanto el «megacanje» es una buena solución. Alivia al gobierno de apremios de corto plazo y a todo el sector financiero. El miércoles en Ambito Financiero se explicó, por ejemplo, cómo se benefician las AFJP.
Fundamentalmente permitirá bajar la tasa de interés y superar esa noticia que quizá pasó un poco inadvertida estos días (Ambito Financiero de ayer, pág. 12): una empresa sana, Molino Morixe, se redujo a su planta de Benito Juárez y les entregó a los 9 bancos acreedores 5 fábricas o bienes restantes. ¿Por qué? Porque hace 2 años pidió un crédito normal por 23 millones de dólares y la carcomían los intereses en un país recesivo. Entonces prefirió entregar parte de su patrimonio y cancelar anticipadamente la deuda. Morixe queda más sana sin deuda, obviamente, pero si el negocio financiero es mayor que la rentabilidad empresaria, la Argentina puede extinguirse productivamente. Y ni hablar del desempleo.




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