Tal como advirtieran algunos inversores institucionales, al final, el equipo económico tuvo que desistir de su idea de ir al canje de deuda con un nuevo bono Global, de 20 o de 30 años de plazo. En cambio, debió optar por bonos de mediano plazo, un BONTE a 5 años y un Global a 11 años. De esta forma, el mercado, aunque en Economía sostengan que no se trata de una percepción de riesgo distinta, envió la señal que hasta 11 años arriesgaban, pero no más allá, por ahora. Porque, al margen del premio que prometa el canje para los que accedan a esta operación, todavía los inversores miran de reojo asumir una mayor exposición en riesgo argentino.
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Cabe recordar que el diseño original del canje era un bono Global de largo plazo, que podría tener una opción para canjear por otro al vencimiento. Pero las condiciones de mercado hicieron que se optara por bonos de estructura más simple. Informate más