En cuanto le viene alguna medianamente redonda, el sufrido y resistente índice Merval da nuevas muestras de voluntad -aun con cansados instrumentos-de buscar acomodarse hacia arriba.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Y otra vez está eludiendo la perforación de piso del año, hecho que fue testeado a inicios de semana con una merma a los 412 intrarrueda. Ayer concluyó casi en los 430 puntos, dentro de un cóctel asociado de lo externo y lo interno, a partir de la baja de tasas en Estados Unidos (que promovió con su nueva dosis un curso de rebote en el Norte) y con el complemento de un riesgo-país que se desinfló desde la zona de los 1.090 a los 1.011 puntos, en dos fechas.
Que prevalece más en el «mix» de componentes nos es dable aseverarlo, según quien lo juzgue dará más preeminencia a uno u otro. Pero, en realidad, frente a la crisis y la hora, nadie pregunta demasiado por argumentos en tanto se produzca una mejoría.
• Todo pasa, todo pasa...
Si es por la historia reciente, las «dosis» administradas por Greenspan tienen capacidad limitada de efecto, para después retornar a una corrección en Wall Street que supera los cosméticos y busca reacomodar precios a ganancias y no al revés, como se vino estilando.
Y por aquí sabido es que se vive pendiente de la volatilidad general no ya de mercados, sino de gobernantes, de la situación económica y de un abanico de señales que solamente muestran anarquía de rumbo y enmiendas parciales, sin dar vuelta al fondo.
Dejá tu comentario