ó sus pérdidas por segunda sesión consecutiva este jueves, al bajar un 0,6% a u$s 1.183,60 la onza, puesto que la firmeza del dólar y la solidez de los rendimientos de deuda redujeron el atractivo del lingote para los inversores.
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El metal precioso también se vio afectado por la incertidumbre sobre el momento en que se producirá la primera alza de tasas de interés en EEUU en casi una década.
El oro ha estado cotizando en un rango relativamente estrecho de cerca de u$s 80 la onza, entre u$s 1.142 y u$s 1.224 desde mediados de febrero, en comparación al rango cercano de u$s 150 registrado en enero.
Los rendimientos de los bonos en Europa y Estados Unidos han estado subiendo, debido a un menor temor a la deflación por la recuperación de los precios del petróleo y en anticipación al anunciado aumento de la tasa de interés referencial de la Reserva Federal para más adelante en el año.
Puesto que el oro no paga intereses, el ascenso de los retornos en los bonos estadounidenses y de otros mercados es considerado como negativo para el metal.
Un operador estadounidense dijo además que la fortaleza del dólar ha ayudado a mantener la presión sobre el oro. Los inversores están enfocando su atención en la divulgación del reporte sobre las nóminas no agrícolas de Estados Unidos previsto para el viernes, a la espera de un panorama más claro sobre el estado de la economía.
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