7 de febrero 2002 - 00:00

El país se complicó mas

El proyecto de presupuesto con algunas audacias (por cierto novedad en un gobierno con tantas mentalidades dirigistas) había despertado alguna esperanza de mejora dentro de lo malo. Era una audacia suprimir la promoción industrial en tres provincias, sacar del impuesto al cheque el pago a cuenta de IVA y de Ganancias, eliminar reintegros por las exportaciones al Mercosur, haber agregado el pago de $ 6.000 millones de la deuda con organismos internacionales.

Suponen un costo para Duhalde tales audacias al aceptar eso teniendo como aliados a Alfonsín, los radicales estatistas (Leopoldo Moreau, Federico Storani, Jesús Rodríguez y otros de la misma ideología) y Aníbal Ibarra y el frepasismo.

Pero ayer el exterior fue terminante: eso no basta en absoluto. El cálculo monetario del presupuesto es falso si desconoce que las pequeñas salidas del «corralito» (se las llama «el goteo») significan no menos de $ 10.000 millones de emisión este año. En los primeros dos meses con relación a la meta de recaudación del Presupuesto ya hay un desvío de $ 1.400 millones, lo cual -dice el Fondo Monetario- hace imposible cumplir el compromiso de limitar el déficit fiscal a $ 3.000 millones. O sea, se incluyó como cálculo una utopía.

También en el FMI dijeron que debe estar ya en tratamiento en el Congreso una reforma de la Ley de Coparticipación (el gobierno analiza una propuesta del gobernador de Salta, Juan Carlos Romero). Quieren más disminución del gasto provincial y vigilarlo para otorgar ayudas directas a partir del diálogo que tuvo la semana pasada el representante del Fondo, Claudio Loser, con gobernadores.

Por tanto, el Fondo fue drástico: que no viaje por ahora el ministro Remes Lenicov porque con estas medidas perdería el tiempo en cuanto a recibir ayuda. Se lo dijo por teléfono Anne Krueger, la número 2 del ese organismo. Otro poderoso número 2, el del Departamento del Tesoro norteamericano, fue igualmente drástico ayer al declarar terminantemente que «mejor hubiera sido dolarizar en la Argentina». Se lo dijo a una comisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

Ayer el gobierno profundizó las medidas duras: hay un decreto a la firma del Presidente para volver a subir de 5% a 11% el aporte del trabajador a las AFJP, que equivale a reducir los sueldos en 6% aproximadamente, a lo que hay que sumar la caída del salario real por el aumento de precios.

Tampoco basta para recibir ayuda externa. Los argentinos -y sobre todo los políticos- siguen sin tomar conciencia de la gravedad de haber caído en default y quedar aislados del mundo.

Ahora Duhalde entiende el grave precio de haberse apoyado en esos sectores estatistas para lograr los votos en la Asamblea Legislativa que lo proclamó presidente de la Nación.

Que políticos como Moreau e Ibarra, Elisa Carrió, los de Izquierda Unida, pidieran a los gritos -también el mismo Eduardo Duhalde- durante el año pasado repudiar la deuda externa, no pagarla, no hacer ningún ajuste y exclamaran: «¡Basta de Fondo Monetario!» fue siempre una insensatez. Lo era que Duhalde al asumir y Rodríguez Saá, su antecesor, proclamaran como un gran triunfo y un logro que no se pagaría la deuda. Era otro lirismo que Raúl Alfonsín aplaudiera en el Congreso cada vez que se lanzaban al aire esas propuestas o se insistiera en repudiar el déficit cero, reducir el gasto de la política, ahorrar desde el Estado «porque eran políticas recesivas». Salvo la izquierda total argentina -que sigue insistiendo en esas posturas ilusorias y populistas porque no tiene ninguna posibilidad de gobernar-, los demás ahora se callan, se reúnen en Olivos sólo para conjurar contra la Corte en medio de tal desquicio nacional. Si el lunes el dólar libre se les escapa, Alfonsín, sus consejos y su insistencia en maniobras para continuar gravitando en el destino argentino se verían de nuevo ubicados en la posición de encaminar el país hacia una alta inflación, ya rumbo a una hiperinflación, carencia de productos y saqueos.

Se decía que «ajustar» era recesivo y ahora el país está peor: directamente parado. Se cierran 1.500 puestos de trabajo por día y la desocupación trepó a 22%. El populismo, alfonsinismo y frepasismo han reiterado su descontado fracaso pero siguen presionando en un país que lo sabía pero ha ratificado que son fuerzas para subsistir en la política pero que jamás deberían intentar gobernar. Y lo están haciendo.

Técnicamente, el gobierno se esfuerza en sus pocos sectores moderados. Por ejemplo, analizan dejar avanzar el dólar en sus primeros días y luego, si subió mucho, descargarle todo el poder de venta del Banco Central y bajarlo abruptamente. Sería un castigo a la especulación. Pero hay sectores empresarios que tienen deudas con el exterior y necesitan comprar rápido para pagarlas por si sube o entran en riesgo de quiebra. Se sigue sosteniendo que el dólar de la real situación de la economía argentina está por debajo de $ 2. Pero está la cotización del dólar miedo, la del dólar por temor a que suba más, la del dólar que la gente quiere atesorar aunque sepa que lo paga caro y la cotización del dólar de saberse en un país con fuerte influencia hoy de Alfonsín, Moreau, Ibarra, «Juampi» Cafiero, que se los ve como sinónimo de agravamiento de la economía. Esto puede hacer difícil llevar el precio debajo de $ 2. También conformar a quienes imprescindiblemente deben ayudarnos a comenzar a zafar (en años) de nuestro momento histórico más crítico.

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